lunes, 24 de octubre de 2011

Pyramiden. Retrato de una utopía abandonada

Pyramiden

Kjartan Flogstad
Interfolio, 2011
288 pp.

Hallarse frente a un libro raro es la primera sensación que deja la lectura de Pyramiden. Porque raro empieza por ser el tema del que nos habla. Trata de Pyramiden, una ciudad en Noruega de la que probablemente nadie habrá oído hablar antes...



Kjartan Flogstad
Interfolio, 2011
288 pp.





Hallarse frente a un libro raro es la primera sensación que deja la lectura de Pyramiden. Porque raro empieza por ser el tema del que nos habla. Trata de Pyramiden, una ciudad en Noruega de la que probablemente nadie habrá oído hablar antes. Pero además una ciudad cuya existencia roza el absurdo.

En la Noruega perteneciente a la Otan, en la frontera con el telón de acero, se levanta una ciudad soviética que estará activa hasta muy al final de los años noventa. Se trata de una población creada en torno a una explotación minera, situada en el círculo polar ártico, en el remoto archipiélago de las Svalbard. Ninguna otra explotación en el mundo está en un entorno tan inhóspito, y aislado del mundo. Es una creación extrema, casi imposible, como extremo es, en un país occidental, el hecho de ver un busto de Lenin junto al palacio del Pueblo, así como carteles con consignas o con mensajes de bienvenida escritos en letras cirílicas.

Esta ciudad imposible existió hasta que fue abandonada, con su biblioteca, comedores para los empleados, edificios de viviendas para los mineros y toda clase de instalaciones industriales. Y hoy permanece fosilizada como una reliquia de tiempos pasados para viajeros curiosos dispuestos a llegar al remoto norte para ver con sus propios ojos los residuos de lo que parece que fue un experimento de ciencia ficción.

El absurdo de este Pyramiden soviético, incrustado en una isla entre hielos acompaña a todo el libro de Flogstad. El autor, una de las firmas más relevantes de la actual literatura noruega, aprovecha la existencia de la ciudad para buscar en lo más profundo de la relación del hombre con la minería y, a través de ella, con la naturaleza y con la vida misma.

La existencia de la ciudad, bajo la poderosa imagen de la montaña piramidal que le da nombre, la artificialidad de su localización, la singularidad de sus raíces rusas, la atmósfera fantasmal que hoy la rodea abren un universo entero para la reflexión como si se tratara del viaje a un mundo más imaginario que real. Alrededor de la calle, de la vía de ferrocarril abandonada o de la boca de la mina, Flogstad lleva sus reflexiones a los viejos mitos del trabajo subterráneo, en Noruega o en los Andes, a las resonancias psicoanalíticas de perforar las entrañas del suelo para alcanzar la negra veta del mineral de carbón, al universo heroico del trabajo más duro que resulta el punto de encuentro de rusos, ucranianos y noruegos, a la extraña vinculación que puede unir a Moscú con un territorio perdido en el Ártico que abandonará cuando las fuerzas para escarbar en la tierra decaigan o cuando el precio del mineral haga poco atractiva la actividad en un lugar tan ajeno.

Casi no hay hilo que organice el recorrido del libro, porque el poderoso hecho de la existencia –real, y no imaginaria- de Pyramiden alimenta una tras otra disgresiones que se van añadiendo en forma de sucesivas luces para dar nuevos matices a este lugar único y absurdo y que componen un relato lleno de reflejos en las direcciones más diversas.

Noruega es bien conocida por sus fiordos, por su geografía boscosa de relieves intrincados y de páramos donde se mezclan cascadas y glaciares. Con Pyramiden asoman los restos de un episodio excepcional fuera de las rutas que figuran en las guías o en el itinerario habitual de los viajeros. Pyramiden hace un guiño a quienes se dispongan a abandonar los caminos trillados y quieran acercarse a una realidad extraña pero que habla a quienes la visitan de multitud de temas tal y como nos muestra Flogstad en su libro. Una Noruega rara, una ciudad rara, un abanico de sensaciones raras y una rara selección de reflexiones componen este relato sorprendente que llamará sin duda la atención del lector.

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lunes, 17 de octubre de 2011

A pesar de los dioses. El extraño ascenso de la India moderna

A pesar de los dioses

Edward Luce
Península, 2011
449 pp.

Sin lugar a dudas, algunos de los asuntos de los que trata Edward Luce mueven a escándalo y muestran una India llena de problemas. Pero no es su intención cargar las tintas para mostrar un país en situación dramática sino todo lo contrario...



Edward Luce
Península, 2011
449 pp.





“De los 545 miembros del Parlamento de Nueva Delhi, unos cien cuentan con un historial criminal, lo que significa que han sido procesados por uno o más crímenes pero no condenados”.

Sin lugar a dudas, algunos de los asuntos de los que trata Edward Luce mueven a escándalo y muestran una India llena de problemas. Pero no es su intención cargar las tintas para mostrar un país en situación dramática sino todo lo contrario. Intenta poner las cartas –todas las cartas- encima de la mesa para explicar lo que desde la distancia parece casi un milagro: la salida del atraso y de la pobreza para integrar ese pelotón de cabeza, que componen también China y Brasil, de países en rápido desarrollo y con visos de convertirse en verdaderas potencias.

El caso es que no se sale del atraso de un día para otro, ni deja de ser verdad lo que ha sido un país para, de repente, convertirse en otra cosa. Hay que explicar los cambios, ver lo que queda de la historia pasada, medir bien hasta dónde llegan las novedades y reflexionar sobre el proceso que lleva de la una a las otras y de todo el recorrido que queda por andar. Esto es lo que hace Edward Luce, periodista radicado en la India desde hace tiempo, corresponsal de importantes medios internacionales y espectador de primera fila de todo lo ocurrido en el país en los últimos años.

De las contradicciones de esta carrera hacia la modernidad habla ya el título del libro. Y se ocupa en detalle el autor porque si hay un país con cultura arraigada y de características muy específicas, éste es la India. No es, pues, fácil de entender que el lugar donde millones de personas veneran a las vacas, creen que las piedras son dioses, o siguen en la estela del pensamiento de Gandhi -que vestía un sencillo lienzo de algodón, predicaba la importancia de vivir en las aldeas y de disponer de un humilde telar para producir la ropa que la familia necesitara-, sea al mismo tiempo el faro del ingenio tecnológico al que acuden las empresas de occidente para proveerse de los servicios más sofisticados.

Edward Luce hace un repaso tanto de las oportunidades, como de los lastres que impiden el verdadero progreso de la India y para ello entra en detalle en numerosos temas que iluminan aspectos fundamentales de la economía, de la política y de la sociedad. Todos enormemente interesantes y reveladores de la situación presente. Habla de los espectaculares avances en muchos aspectos: en el año 2000 había un total de tres millones de usuarios de móviles y en el 2005 había 4 millones de altas ¡cada mes! Pero al mismo tiempo, de 470 millones de personas, sólo 35 millones viven en el entorno de lo que se conoce como economía organizada –la que tiene contrato, paga impuestos, consta en los registros de las actividades económicas…- y de esos 35 millones sólo 14 se mueven en lo que llamaríamos actividades privadas, es decir, no son funcionarios. ¿Y cuántos se dedican a las TICs –las famosas tecnologías de la información y las comunicaciones-? Pues la miseria de un millón, en datos de 2006 que es cuando Luce escribe su libro.

“La economía india es extremadamente peculiar –dice Edward Luce-. Sus complejas plantas siderúrgicas están contribuyendo a desbancar del negocio a sus homólogas japonesas y estadounidenses. En sus elitistas hospitales privados se realizan operaciones de neurocirugía para una adinerada clientela árabe y trasplantes de cadera ara “turistas médicos” británicos de la tercera edad (…) El sector farmacéutico está listo para lanzarse a la producción de nuevos productos gracias a su propio potencial de investigación y desarrollo. Sin embargo, el nivel de vida de un número ingente de campesinos indios sigue sin rebasar los estándares africanos. Menos de un millón de indios produce más ingresos por exportación de TI y software que lo que varios cientos de millones de campesinos ganan a través de las exportaciones agrícolas.”

La corrupción, el comportamiento de esta masa enorme que forma el cuerpo de los funcionarios, la dificultad de reclutar a buenos profesionales para las tareas del Estado, la nueva cultura del dinero en oposición a la que se apoyaba en las viejas creencias, las complejas relaciones entre castas y política, los musulmanes, el nacionalismo hindú y un montón más de temas componen el libro y el abanico de ángulos desde los que se observa la India. Tantos ángulos y asuntos que seguramente hubieran dado para dos libros y que habrían servido para aliviar la digestión de uno solo, como el que nos ocupa, tan cargado de contenido. Un libro rico y extenso que se leerá con mucho interés y que da ocasión de poner en orden las ideas de esta India emergente que rueda veloz sobre la pista de despegue de las nuevas potencias mundiales.

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lunes, 10 de octubre de 2011

China

China

Vicente Blasco Ibáñez
Gadir, 2011
247 pp.

Suena a anacrónico recomendar a estas alturas la lectura de Blasco Ibáñez. Y más si se trata de un viaje. Pero un par de notas, casi seguro que olvidadas, sobre él llamarán la atención y nos avisarán de que se trata de un personaje muy singular...



Vicente Blasco Ibáñez
Gadir, 2011
247 pp.






Suena a anacrónico recomendar a estas alturas la lectura de Blasco Ibáñez. Y más si se trata de un viaje. El autor parece relegado a los libros de texto de bachillerato y lo que pueda contar, si se considera el tiempo transcurrido desde que escribió hasta hoy, ni tiene el valor del relato de los viajeros históricos ni tan poco el interés de lo actual.

Pero un par de notas, casi seguro que olvidadas, sobre Blasco Ibáñéz llamarán la atención y nos avisarán de que se trata de un personaje muy singular. La primera es que un libro suyo, traducido al inglés, fue el mayor éxito de ventas en los EEUU en el año 1919. Otra es que fue un viajero extraordinario y que al poco de terminar la Primera Guerra Mundial dio la vuelta al mundo, en una aventura que muy pocos se atrevieron a realizar en la época.

El resultado de este viaje insólito fue La vuelta al mundo de un novelista, una parte del cual, la que se refiere a China, es la que compone el libro que ahora nos ocupa y que publica Gadir.

Blasco Ibáñez visitó el país en 1923. Procedía de Corea y entra en China, por supuesto, en tren.  Recorre Manchuria, llega a Pekín, visita la Gran Muralla, sigue hacia Shanghai, navega hasta Hong Kong, va a Macao, pasa por Cantón...  Un largo recorrido a través de China le da material más que suficiente para hablar en profundidad del país. Y lo hace de manera ligera porque su capacidad de describir es grande y la soltura con la que cuenta lo que ve y con la que va abriendo temas que proporcionan luz sobre el país es tan ágil que el relato discurre sin dificultad y siempre desvelando aspectos interesantes.

De alguna manera, la China de Blasco Ibáñez suena a la China de hoy: un país salido del letargo,  abierto al progreso y sorprendentemente rico en la capital. Y es que, cuando emprende su viaje, hacía poco tiempo que el país había puesto fin al milenario régimen imperial y había instaurado una república. China se abría al presente, empezaba a recibir a los primeros turistas, edificaba en Pekín de la misma manera como se hacía en Nueva York y mostraba en los prósperos comerciantes una opulencia que llenaba de asombro.

El momento de la visita de Blasco Ibáñez a China es,  además, interesante porque en este cambio trascendental que abre el país al mundo moderno, resuenan las tradiciones y los recuerdos del pasado, que siguen aun vivos para mucha gente. La mirada hacia adelante y hacia atrás es todavía posible porque ha pasado muy poco tiempo desde que el emperador dejó sus atributos divinos y abandonó el poder. Y desde que el país entero empezó a vivir libre de las ataduras a unas tradiciones que lo sujetaban desde tiempo inmemorial.

China está en este momento en plena ebullición. Japón se ha instalado en Manchuria y se apresta a apropiársela. Las potencias occidentales tienen una fuerte presencia militar en el país que recuerda todavía la rebelión de los Boxers y que genera desconfianza en americanos, ingleses y franceses.  Los trenes circulan protegidos por el ejército para evitar los asaltos. La inestabilidad convive con el progreso, con la pobreza de una población enorme y con el peso de la tradición.

Los paisajes, las escenas callejeras, las costumbres, la familia, el papel del emperador, la arquitectura, las rarezas de la cocina, los mendigos, los misioneros y mil temas más asoman en esta China que retrata Blasco Ibáñez con admiración y con curiosidad. Y componen un relato extraordinariamente ameno, nada pasado de moda como sería de temer, que retiene la atención del lector desde la primera a la última página.

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lunes, 3 de octubre de 2011

Derrota de Vasco de Gama. El primer viaje marítimo a la India

Derrota de Vasco de Gama

Isabel Soler
Acantilado, 2011
228 pp.

Derrota suele significar algo próximo a un descalabro. Pero los más marineros entienden que este mismo término señala la ruta que se emprende al navegar. Y por ahí es por donde debemos empezar cuando nos aproximamos a este libro excelente que nos habla del primer viaje a la India de Vasco de Gama...



Isabel Soler
Acantilado, 2011
228 pp.






Una advertencia para empezar. Hace referencia al título. Derrota suele significar algo próximo a un descalabro, a la pérdida de una batalla. Pero los más marineros entienden que este mismo término señala una dirección, la ruta que se emprende al navegar. Y por ahí es por donde debemos empezar cuando nos aproximamos a este libro excelente que nos habla del primer viaje a la India de Vasco de Gama.

Poco habituados estamos a mirar al pasado y a maravillarnos por algunos hechos históricos que marcaron no sólo el conocimiento, sino la vida de millones de hombres. El viaje de Vasco de Gama, poco después de que Bartolomé Díaz consiguiera doblar el Cabo de Buena Esperanza y por consiguiente aprovechando las noticias de este acontecimiento, fue un avance extraordinario en el conocimiento de la tierra y en la ambición de Portugal de convertirse en una gran potencia.

El relato de esta expedición, escrito por un oscuro personaje que participaba en ella, forma parte del libro del que hablamos. Son sus cimientos y está lleno de interés para el lector porque cuenta con espontaneidad total lo que su autor observa, consciente de que está contando algo por primera vez. De que está llevando noticia de un mundo nuevo, del que había indicios, y que el relato que escribe saca a la realidad del terreno de la imaginación, para llevarla al territorio de los hechos.

Pero antes de llegar a este relato, el libro empieza por un largo y jugoso prólogo de Isabel Soler. Si el texto original, el Roteiro da Primeira Viagem de Vasco da Gama, son los cimientos, el prólogo de Isabel Soler es el edificio que saca provecho de ellos y les da altura. Si el Roteiro cuenta lo que acontece durante el viaje, Isabel nos habla de Vasco de Gama, de Portugal, del contexto histórico, interpreta lo que el relato dice y también lo que no dice. Y hace todo ello desde una extraordinaria erudición que en ningún momento lastra el libro, sino todo lo contrario. Le da aire y va añadiendo ingredientes que suman interés.

A quienes no nos dedicamos a la historia nos sorprende la prolija documentación que se dispone de muchos acontecimientos que suponemos lejanos y perdidos en el tiempo. Los que tenían que ver con los descubrimientos, por la cuenta que les traía a reyes o a quienes esperaban sacar provecho de ellos, disponían de escribanos que tomaban nota puntual de los detalles y que han dado materia a los historiadores desde hace mucho tiempo. Pero hay puntos oscuros de los que poco se sabe o porque hay pocas noticias de ellos o porque la misma historia los ha interpretado de maneras que no han generado luz sino confusión.

Vasco de Gama está en este punto. Y por supuesto, lo está su viaje, que llega a nosotros en forma de epopeya a mayor gloria de Portugal pero que la realidad saca del terreno de los mitos para llevarlo al de los hechos más prosaicos y a menudo poco elogiables.

Vasco de Gama, nos  cuenta Isabel Soler es un hombre terco, duro en extremo, astuto y reservado. Nada tiene del héroe que se hace amar. Azota a sus hombres, somete a tormento a quienes piensa que no le son fieles, secuestra a los que le pueden servir de moneda de cambio, se apodera de naves que encuentra en el camino y las saquea… Es, desde luego, un hombre de su tiempo. El progreso de su expedición se basa en el uso de la astucia y la fuerza y se orienta por el objetivo de sacar provecho.

Astucia, fuerza, provecho… no son, desde luego, recursos exclusivos de Vasco de Gama, ni tampoco la crueldad extrema que en ocasiones despliega. Pero sorprenden cuando se observan al lado del discurso oficial que el rey don Manuel propaga de la misión divina que corresponde a Portugal de unir al mundo entero y restaurar su armonía bajo la fe cristiana y bajo el manto de su corona.

Vasco de Gama no sólo se comporta como un corsario. Es víctima también de una enorme ignorancia. Sus dotes diplomáticas son escasas, se sabe relacionar con reyes y con señores que encuentra a lo largo de su viaje desde la fuerza y pocas veces desde el diálogo, cosa que le juega, a menudo, malas pasadas.

Viniendo de un reino pujante como es Portugal entiende que está a la cabeza del mundo y ejerce la superioridad sin contestación alguna mientras viaja por África, por regiones aisladas donde parece haber sido el primer extranjero en llegar. Pero empieza a mostrar sus debilidades cuando tropieza con territorios donde el comercio ha llegado de manos de mercaderes musulmanes y su presencia no causa necesariamente admiración ni excesivo temor.

No comprende que los regalos que llenaban de alborozo a los reyezuelos tribales les parezcan poco a los reyes de las islas del Índico, acostumbrados ya a ver sedas, oro y marfil. No entiende que no debe apresar barcos si no quiere enfrentarse a los soberanos de las aguas en las que ejerce de corsario. Y no entiende que cuando llega a Calicut el rey no le trate a él como a un rey ni se someta a su autoridad.

Viaje epopéyico el de Vasco de Gama, pero frustrante porque la falta de entendimiento seguramente ha dado lugar a más enemigos que amigos. El regreso de Calicut es precipitado. La flota portuguesa sólo sabe mostrar músculo y bombardea la ciudad. Tampoco entiende Vasco de Gama que deba pagar impuestos y sale de madrugada a escondidas, perseguido por la flota de la ciudad que no admite tamaño descaro. Y el balance final de su largo viaje es un éxito clamoroso porque abre esa ruta de las especias por la que tanto suspiraban los portugueses, pero también una aventura llena de sombras lastrada por tantos desencuentros y tantos errores de interpretación, alguno de ellos tan grueso como fue la noticia de que la India era un reino cristiano.

Triunfo de Vasco de Gama, pero también derrota como sugiere la interpretación directa del título del libro. Porque Isabel Soler, en su magnífica explicación acompaña al lector a los versos de Os Lusíadas que reescriben la gesta marítima portuguesa y remodelan al personaje de Vasco de Gama y a su viaje para adaptarlo a la categoría de mito. La gran epopeya de las letras portuguesas dibuja el discurso que va a perdurar en el futuro porque Camoens será la voz sobre la que se asentará la gloria de Portugal.

La realidad, esforzada, heroica según se mire y reprobable también, deja paso al discurso glorioso del renacimiento que acompaña al crecimiento de las naciones y de sus grandes proyectos. Vasco de Gama, el personaje verdadero con sus claroscuros, se desvanece por necesidades del guion y aparece de nuevo convertido en un héroe más armónico, más próximo a lo que un mundo nuevo exige de sus grandes personajes.

¿Un libro demasiado teórico, demasiado académico? Nada de eso. Derrota de Vasco de Gama se lee con facilidad y también con emoción. Es un libro de viajes extraordinario. Y es el resultado de una intensa labor de interpretación que hace Isabel Soler y que agradecemos quienes conocemos poco y mal la historia de unos descubrimientos que nos debiera sonar mucho más próxima.

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lunes, 26 de septiembre de 2011

La vuelta de los 25

La vuelta de los 25

Marc Serena
Ediciones B, 2011
337 pp.

Los viajeros buscan excusas estupendas para dar la vuelta al mundo. La idea de Marc Serena ha sido original: se lanzó a conocer el mundo a través de otros jóvenes de 25 años, la edad que tenía él el día de su partida...



Marc Serena
Ediciones B, 2011
337 pp.





Publicado por Pablo Strubell

Hay viajeros que se buscan excusas estupendas para dar la vuelta al mundo en un año. Unos van en busca de músicas o comidas exóticas, otros a por aventuras y descargas de adrenalina, o los hay que siguen los pasos de antiguos exploradores o rutas de nombre mítico. La idea de Marc Serena fue más original: se lanzó a conocer el mundo a través de otros jóvenes de 25 años, la edad que tenía él el día de su partida.

Serena es, afortunadamente, de esos viajeros a los que les gusta compartir sus vivencias, su conocimiento, su viaje. A lo largo de su ruta escribió un blog (http://www.lavueltadelos25.com/) que además ganó el premio al mejor blog de habla no inglesa de la editorial Lonely Planet. Como eso no era suficiente ahora, dos años después, publica el libro La vuelta de los 25 en el que nos lleva de su mano a conocer a jóvenes de los cinco continentes. A lo largo de sus páginas viajamos por el cono sur de África, por algunos países asiáticos, Oceanía y América para acabar de regreso en Europa un año después.

La gran virtud de este libro es que no es un relato de viajes al uso. En sentido estricto no se debería considerar como literatura de viajes lo que cuenta en gran parte de sus hojas. Es, en realidad, una selección de entrevistas y conversaciones mantenidas con chicos de su edad, a través de los cuales podemos conocer mejor la realidad de la juventud y, gracias a ella, la situación de sus respectivos países.

Es un libro ameno y entretenido. Su estructura (dividido en 25 capítulos), pero sobre todo su estilo, hacen que la lectura sea fácil y rápida: frases cortas, directas, sencillas. Sin excesivas pretensiones literarias que difuminen a los protagonistas ni desvirtúen el fondo. Se nota que el autor es periodista y, a lo largo de todo libro, se mantiene humildemente en un segundo plano, escuchando, observando (con la agudeza de los mejores reporteros) y narrando. Da voz a los protagonistas que, al contrario de tantos libros de viajes, son los protagonistas del libro, no el autor del mismo. Ese desinterés por destacar, alejándose deliberadamente del primer plano, es una excelente muestra de humildad que enriquece el escrito.

El libro es, además, muy variado, aunque para algunos podrá parecer que tiene demasiados altibajos. Se nota en algunas entrevistas la estrecha conexión y el interés que siente por el entrevistado; en otras, en cambio, pasa casi de puntillas y las liquida en apenas 6 o 7 páginas quedándose además en la mera conversación. De hecho, en algunos capítulos (que para mí fueron los más interesantes) la descripción del lugar, del recorrido hasta llegar al joven o toda la información de la realidad que los rodea está tan lograda que se llega a echar de menos que todas las partes no tengan la misma riqueza e intensidad de detalles. Estoy pensando en los capítulos en los que conoce al DJ de Soweto, a la poeta de Zimbaue, al agente turístico de India, al pescador de Filipinas, al chamán peruano… pues en ellos combina a la perfección el interés periodístico con la mejor literatura de viajes.

Como único aspecto a mejorar en la próxima edición (que ya va por la segunda) sería revisar el texto para limar algunas incorrecciones gramaticales, sin duda derivadas del hecho de que el castellano no sea la lengua materna del autor. ¡Ah! E incluir un mapa para localizar los lugares visitados y ponernos así, aún más, los dientes largos a quienes soñamos con dar una vuelta al mundo como ésta.

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lunes, 19 de septiembre de 2011

Mi abuelo llegó esquiando

Mi abuelo llegó esquiando

Daniel Katz
Libros del Asteroide, 2011
237 pp.

Para quienes hacen literatura, incluso lugares tan inhóspitos como Finlandia podían convertirse en universos donde reflejar con buen humor el mundo y el transcurrir de la vida, envuelta en recuerdos y tradiciones, como si no existiera un más allá....



Daniel Katz
Libros del Asteroide, 2011
237 pp.






Existen tantos 'centros del mundo' como lugares donde han nacido personas dispuestas a hablar de la vida y de la tierra que las rodea. Para quienes hacen literatura, incluso lugares tan inhóspitos como Finlandia  -cuando lo de vivir en los países nórdicos era un martirio más que una medalla- podían convertirse en universos donde reflejar con buen humor el mundo y el transcurrir de la vida, envuelta en recuerdos y tradiciones, como si no existiera un más allá.

El de Finlandia era un mundo pequeño, pero no tan pequeño. Era pequeño, por lo que tenía de ‘local’. Pero Finlandia mantenía contactos con Alemania, por ejemplo, que caía lejos pero no tanto, o con Austria, cuyas guerras acababan por arrastrarla, o con Rusia de la que era un ducado y con la que tenía una relación más que contradictoria.

La historia es lo que al fin y al cabo hacía de Finlandia lo que era y lo que, a trancas y a barrancas, discurre en el relato de Mi abuelo llegó esquiando.

A trancas y a barrancas, digo, porque el relato de Mi abuelo llegó esquiando dispone de una lógica tan libre, y sus anécdotas están tan traídas por los pelos, que a pesar de que los acontecimientos que narra ocurrieron de verdad y figuran en los libros serios, la microhistoria que inserta en ellos los confunde y los acaba moldeando con ortodoxia bastante dudosa.

Insisto en lo de la historia, porque a ella se refiere la contraportada del libro. Y porque es verdad que todo ocurre bajo el reflujo de la guerra ruso-japonesa, de la primera Guerra Mundial y de la Segunda, por no hablar de otras intermedias y que por poco conocidas quedan en la penumbra. Pero la historia es cosa seria y a poco que se piense en ella son más las lágrimas que las sonrisas las que asoman, se mire por donde se mire.

Y es aquí donde sorprende agradablemente Mi abuelo llegó esquiando. Porque desde la primera página arranca con humor y lo mantiene brillantemente hasta el final. Mal que nos pese, la historia cuando busca lo trascendental en lo dramático es más historia, que cuando se sube a las ramas del humor y desde ellas se pone a contar lo mismo que contaría la historia seria, pero con muchas menos restricciones.

Daniel Katz el autor, finlandés, colmado de premios, es judío, lo mismo que los personajes del libro. Y porque es judío tiene recursos para hacer humor, desde dentro, sobre esta condición que tiñe con colores específicos a quienes pertenecen a ella y que se presta a hacer broma de sus manías y sus particularidades.

El libro de Daniel Katz sitúa al lector en la Europa nórdica, pero flota sobre ella. Encadena historias que por lo disparatadas, parecen tener poco que ver con la realidad. Pero el largo camino que recorre –historias del abuelo, de los tiempos del padre, del narrador mismo- se desliza por el tiempo y poco a poco construye un relato que va perfilando los rasgos del país, de Finlandia, y los de su carácter.

No es habitual la literatura con alta intensidad de humor. Mi abuelo llegó esquiando está en este género. Aunque sólo sea porque ofrece un buen rato de lectura de lo más fresco y jocoso habría que recomendarlo. Si además nos habla de un país y de una parte de Europa que por lo lejana conocemos mal y se le reconoce el mérito de ser una obra literaria excelente, habría que concluir que es de lectura casi obligada.

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lunes, 12 de septiembre de 2011

Historia del Congo

Historia del Congo

Isidore Ndaywel è Nziem
Catarata/Casa África, 2011
294 pp.

El Congo ocupa una enorme extensión de África central. Es el corazón del continente, y su historia es en alguna medida la historia de África entera ...


Isidore Ndaywel è Nziem
Catarata/Casa África, 2011
294 pp.






De lector a lector, un consejo. Sáltense la primera parte del libro y algunos capítulos de la segunda sin ningún reparo y lo disfrutarán mucho más. Me explico. Poner en un solo volumen la historia entera de un país que ocupa una parte sustancial del continente africano resulta una proeza que el autor realiza con éxito. Pero obliga a extender el abanico de temas a tratar hasta extremos que es muy probable que interesen solamente a unos pocos.

Justamente, por alguno de estos temas empieza el libro y su lectura pudiera disuadir a alguien de seguir adelante. Si eso ocurriera, nada como echar una mirada rápida hasta entrar en otras materias.

El Congo ocupa una enorme extensión de África central. Es el corazón del continente, y su historia es en alguna medida la historia de África entera. Escribirla no es fácil cuando las sociedades de las que se habla no han dejado rastros escritos de su desarrollo hasta épocas muy recientes. Por ello, el principio del libro sabe más a antropología y a prehistoria que a historia. Y por ello, y porque el lector seguramente estará poco familiarizado con mucho de lo que trata, puede este principio resultar opaco, todo y que aporta toda la luz posible para introducirnos en este espacio enorme que desde el río Congo alcanza hasta los grandes lagos que se asientan en el Rift.

Pero pasadas las páginas más descriptivas que se dedican a la antropología, geografía, poblaciones, lenguas… se llega a esa historia que empezamos a conocer porque arranca con la llegada de los portugueses a la desembocadura del río y a los primeros contactos que hacen que para Europa el Congo empiece a existir.

Pero ¿y para el Congo?. Ese es precisamente el gran atractivo de esta Historia del Congo. Una historia que mira también con los ojos del país africano y que a menudo nos deja ver los hechos desde ángulos desde los que no es habitual hablar. La llegada de los portugueses es vista por los dirigentes africanos como una oportunidad de progreso. No hay, desde el punto de vista de Isidore Ndaywel, una entrega infantil de los negros a los cultivados europeos. Hay un cálculo que reconoce en los portugueses un avance cultural y técnico que los africanos desean para abrirse un camino hacia la modernidad. De ahí que los reyes envíen a sus hijos a Lisboa y que pidan a la corona portuguesa gentes instruidas de los que aprender. Los africanos comprenden la importancia de lo que ahora llamaríamos transferencia de tecnología y buscan con Europa una alianza que pasa por aceptar, entre otras cosas, la religión cristiana y a sus enviados.

¿Qué falla en el proyecto africano para que del contacto con Europa no resultara el despegue económico y social? La respuesta es compleja pero Isidore Ndaywel nos da algunas pistas claras. En primer lugar, la llegada de los portugueses tiene un efecto desestabilizador en el Congo, porque la apuesta por aliarse con los europeos tiene costes evidentes y no es compartida por todos. Las tensiones entre los visionarios que juegan la vía europea y los que, viendo en ella una amenaza, la rechazan produce muy pronto enfrentamientos y conflictos de poder muy importantes.

Pero en segundo lugar, la actitud de Portugal se muestra decisiva en la deriva que toman los acontecimientos. Portugal fluctúa, por un lado, entre la ayuda, la pretensión de acercar a los reinos africanos al cristianismo y la colaboración comercial y, por otro lado, la explotación pura y dura de todo lo que puedan aportar los descubrimientos: el rendimiento económico.

Se entiende el desconcierto de los reyes africanos que aceptan solemnes promesas y se avienen a tratados de sumisión a la corona portuguesa y sin obtener de Lisboa los beneficios esperados. Y se entiende la catástrofe que se produce cuando en este contexto se implanta de manera masiva la trata de esclavos. Isidore Ndaywel cuenta muy bien, que para desgracia del Congo, Brasil es la gran apuesta de los portugueses y África no es más que la cantera de la que sacar recursos para explotar el privilegiado solar brasileño.

El libro entra con detalle en la trata de esclavos. Los nobles se enriquecen con el comercio humano y desbordan la autoridad de los reyes, los intermediarios florecen y llevan la trata a todos los rincones, las guerras se generalizan para conseguir prisioneros que vender, árabes, europeos, blancos y negros se involucran en el comercio y generalizan la violencia…

Pero no todo es agua pasada. Tan interesante como la llegada de los primeros europeos resulta la entrada del Congo en la historia moderna con la aparición de Leopoldo II y la creación de ese enorme estado que sería su propiedad privada. Isidore Ndaywel no sólo habla del horror de un régimen de explotación inhumano. Habla también de los proyectos políticos del soberano belga, interesado en una jugada maestra que consistiría en llegar hasta el Nilo y en convertirse en árbitro de África entera. Y presenta, desde una lógica africana acontecimientos periféricos como la aventura de los mahdistas en Sudán, que conocíamos desde la óptica británica tras la dramática caída de Jartum, y veíamos solamente como la obra de unos iluminados, precursores de los talibanes de hoy.

El libro sigue y sigue acumulando interés. La descolonización: Lumumba, Kasabubu, Tshombe, los simbas, los paracaidistas belgas, la secesión de Katanga, los mercenarios extranjeros, Mobutu…, un desfile de personajes y de hechos, casi todos terribles y que pusieron al Congo en primera página de los periódicos durante demasiado tiempo convertido en el campo de batalla que la guerra fría estaba librando en África.

Nada panfletaria –y el tema se presta para más de un exabrupto, siendo obra de un autor congoleño- Historia del Congo llega casi hasta hoy y pone las piezas del complicado rompecabezas africano en su sitio para darles claridad. La resaca de la guerra en Ruanda y su mortífera edición congoleña en épocas muy recientes acerca el final de libro a acontecimientos que están en la memoria de todos, envueltos en confusos intereses.

Es cierto que algunas de las páginas pueden sonar a demasiado académicas y algunas otras a muy descriptivas de la articulación de las administraciones, de las instituciones de gobierno o de los grupos de interés. Pero, sin duda, son la minoría. La gran mayor parte del libro captará la atención de cualquier lector, busque o no entrar en el detalle, y es una aportación única para conocer la historia reciente y menos reciente de un país como es el Congo, que se revela central en el panorama africano.

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