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martes, 6 de marzo de 2018

Aliapiedi ... en Dublín

Aliapiedi ... en Dublín

Alia Zuffi
Aldebarán, 2017
132 pp.

Quienes tengan en mente ir a Dublín, o no ir pero acercarse a la capital irlandesa desde el sillón de su casa, encontrarán en 'Aliapiedi... en Dublín' el mejor de los aliados.


Alia Zuffi
Aldebarán, 2017
132 pp.





Entre las distintas maneras que puede haber de viajar, una es la de ir de la mano de Alia Zuffi.

Alia escribe bien, escribe fácil, utiliza un vocabulario extenso para describir lugares, situaciones y sensaciones, sazona siempre lo que cuenta con un fondo de humor que matiza su relato, es incansable tratando de sacarle todo el jugo a cada instante y deja claro que no da un paso sin haberse informado previamente para que nada escape a su mirada.

La preparación del viaje, reconoce ella misma, es casi una obsesión, pero es también la condición para disfrutarlo y para vivirlo con toda la intensidad. En el caso que nos ocupa, además de Dublín y de una excursión a Belfast, la visita a algunos alrededores de la capital irlandesa pone un contrapunto a lo que hubiera sido un viaje demasiado urbano y desvela el deseo de no perderse nada y el anhelo constante de alcanzar un poco más allá.

El lector imagina en su lectura a Alia con un grueso cuaderno de notas apuntando continuamente cuanto encuentra, cuanto le ocurre y cuantas cosas piensa mientras camina. El suyo es un relato detallado, casi paso a paso, que sirve al lector para viajar auténticamente desde su casa porque lo que comunica Alia son sus sensaciones y reflexiones corriendo en paralelo al recorrido físico por calles, edificios y paisajes.

El hambre, el cansancio, la lluvia, esa desorientación que atrapa al viajero cuando el mapa parece ajeno a la realidad de las calles, la desolación de algunos barrios, el gozo que se respira en otros, el alivio de encontrar por fin un restaurante... conforman ese viaje al que la autora invita al lector.

El tono que emplea Alia es familiar, acoge al lector como uno más, para formar grupo con su pareja que la acompaña. Y por eso este Aliapiedi... en Dublín está lejos de ser una guía aunque pudiera serlo por la cantidad de información que contiene. O según se mire es una magnífica guía si las guías se propusieran ser amables y consideraran al lector como un amigo.

Seis días es bien poco. Es el tiempo que abarca este viaje mínimo por Irlanda que parece hecho para animar al lector con los días justos para sacarle el mejor partido a una semana corta, variada, siempre interesante y llena de cosas que hacer, y disfrutar.

Quienes tengan en mente ir a Dublín y quieran estrenarse con una sesión previa para hacerse la idea del sabor del viaje y de todo cuanto les espera una vez estén allí, lo mismo que quienes estén pensando en preparar el viaje y quieran empezar a hacer una selección de las cosas que ver o quienes quieran simplemente pasear por Dublín y más allá de Dublín desde el sillón de su casa, encontrarán en este Aliapiedi... en Dublín el mejor de los aliados.

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jueves, 22 de octubre de 2015

Regreso a Innisfree y otros relatos irlandeses

Regreso a Innisfree y otros relatos irlandeses

Chesús Yuste
Xordica Editorial, 2015
193 pp.

Diez cuentos sobre temas tan diversos como inesperados componen este 'Regreso a Innisfree', irónico, entretenido y de aroma inconfundiblemente irlandés.


Chesús Yuste
Xordica Editorial, 2015
193 pp.





La literatura irlandesa tiene suficientes escritores de primerísimo nivel como para que no haga falta que ninguno venido de fuera cuente lo que es el país. Pero incluso no haciendo falta, es más que bien venida esta selección de diez cuentos que Chesús Yuste reúne en este Regreso a Innisfree. La literatura irlandesa nos tiene acostumbrados a los relatos que condesan el alma del país. El whiskey -con i griega al final- la camaradería en el calor del pub, las discusiones interminables entre contertulios, y también el recuerdo de la miseria y la sordidez de la clandestinidad en la lucha por la independencia han sido los temas sobre los que se ha construido en buena parte de la literatura el paisaje de la Irlanda cotidiana.

No está claro si el carácter tan especial de Irlanda y de la vida de los irlandeses es el resultado de la dura confrontación con la poderosa Inglaterra o es el origen de ella. Pero es cierto que los irlandeses han disfrutado poniendo de relieve sus particularidades y sus rarezas, a menudo contadas con ingenio y con indudables dosis de humor.

Con Chesús Yuste la perspectiva cambia. Sigue centrado en escenas o relatos de la vida cotidiana pero con él la atmósfera deja de ser opresiva y el sabor de la cerveza y de las conversaciones a voces que llenan el aire de los pubs se disipan para hacerse más transparentes y livianos.

El humor y la sorpresa son los aliados de Yuste cuando trata de esos mismos temas alrededor de los cuales se han movido tantos autores irlandeses. Pero con él el relato es fresco, y los secretos que esconde son un guiño que ayuda a quitarle tensión a una vida sobre la que pesa la niebla, el frío, la lluvia y una vieja historia llena de penalidades.

Las honduras del alma irlandesa están presentes en los cuentos que va hilvanando Chesús Yuste en este Regreso a Innisfree. Cuentos en los que aparece tanto la Irlanda del presente como el continuo reflejo de esa otra Irlanda cuyas raíces siguen vivas y sin la cual el país que contemplamos hoy perdería su sustancia.

Diez cuentos sobre temas tan diversos como inesperados componen esta colección de aroma inconfundiblemente irlandés. Diez cuentos que entretendrán al lector con una sonrisa en el semblante y que le acercarán, desde ángulos distintos cada vez, a la Irlanda de siempre.

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viernes, 31 de octubre de 2014

Por el Oeste de Irlanda. Un recorrido a pie por uno de los paisajes más cautivadores del mundo

Por el Oeste de Irlanda

León Lasa
Almuzara, 2014
270 pp.

La de León Lasa es una Irlanda a ras de suelo vista desde una perspectiva que el lector reconocerá como próxima y con la que se sentirá cómodo y agradecido.


León Lasa
Almuzara, 2014
270 pp.





León Lasa regresa como compañero de viaje del lector, o si se prefiere como su guía, en este recorrido por las tierras del oeste de Irlanda. Nos acostumbramos a esta compañía con su libro En Noruega y luego leyendo Viaje a la Antártida y volvemos a sentirlo a nuestro lado ahora cuando escuchamos su voz con ese tono descriptivo del viajero sin prisa y que busca un confidente a quien contar lo que sabe, lo que ve y lo que siente.

Lasa es el viajero solitario que ve, al mismo tiempo que reflexiona y desgrana las pequeñas experiencias del momento, envueltas en un asentado conocimiento, adquirido en una buena preparación del viaje y en las elucubraciones que surgen de su particular sensibilidad. Lo de León Lasa es una especie de conversación tranquila con el lector a quien hace partícipe de sus cuitas.

Por el Oeste de Irlanda no es, en realidad, el más reciente de los libros del autor. Fue, en orden cronológico, el primero, pero se agotó hace ya un tiempo y ha vuelto a aparecer en una edición actualizada y tan interesante como pudo ser la primera. Bienvenida la reaparición de un libro dedicado a un país que parece que no necesita que se ocupen demasiado de él porque su literatura es tan rica que son muchos los testimonios que han hablado de sus tierras y de sus gentes.

Lo primero que llama la atención del viaje en el que se inspira León Lasa es que se trata de un viaje a pie. A estas alturas lo de viajar a pie es una rareza, pero es también el modo de gozar de unas experiencias que solo la lentitud del que camina proporciona.

Lo segundo es el amplio conocimiento de anécdotas de todas clases con el que el autor ilustra su relato. Anécdotas variadas, históricas, personales, sacadas de leyendas que abren el horizonte y que sacan el discurso del inmediato presente para ampliar la perspectiva buscando otros contextos y otros horizontes que enriquecen y animan esa conversación –o más bien ese monólogo- que Lasa mantiene con el lector.

Lo tercero que llama la atención es la extensa colección de referencias con las que León Lasa conecta los lugares que visita durante su viaje y España. Y ese será quizá el aspecto con el que el lector se sentirá más sorprendido porque resulta que España ha tenido una presencia en tierras irlandesas cuyo recuerdo el tiempo ha borrado y que ahora, de la mano del autor, recuperamos y que nos sirve sin darnos cuenta para establecer una relación de afecto con esa Irlanda con la que pensábamos que nada teníamos que ver.

Una fuerte sensación de realidad destila el relato de León Lasa. Una realidad que se desprende del detalle con el que desgrana su narración y con esa proximidad que el lector siente cuando escucha la voz del autor que no deja de hablarle.

Irlanda vive y va tomando color a través de encuentros que el autor realiza con las personas más diversas, a través de los paisajes, de los accidentes geográficos del ambiente de los pueblos, de la lluvia del camino, del ambiente de un pub y del calor de la conversación de los parroquianos. La de León Lasa es una Irlanda a ras de suelo vista desde una perspectiva que el lector reconocerá como próxima y con la que se sentirá cómodo y agradecido porque le permitirá aprender cosas nuevas y al mismo tiempo compartir los aromas de un viaje agradable y sobre todo insólito: “un recorrido a pie por uno de los paisajes más cautivadores del mundo” –como reza el subtítulo del libro.

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domingo, 1 de noviembre de 2009

Beber para contarla


Beber para contarla
VV.AA.
Recopilación de Peter Haining
Norma/La otra orilla, 2009
264 pp.

Peter Haining es el autor de esta antología y para ella ha elegido textos de Joyce, Becket, Synge, Flann O'Brian... En total doce autores y doce pequeños relatos...


VV.AA.
Recopilación de Peter Haining
Norma/La otra orilla, 2009
264 pp.





El tono de piel sonrosado, cuando no rojo, la jarra de cerveza, negra, casi siempre, y la animada jarana parecen ser la imagen de marca de los irlandeses. Así los ven a menudo los de fuera y así se ven ellos mismos si hay que hacer caso a Beber para contarla.

Sea el clima, poco amigable la mayor parte de año, o una jovialidad natural que adorna a los irlandeses, el hecho es que los pubs han sido tradicionalmente, y son todavía ahora, el escenario donde gravita la vida. Ahí tienen lugar los encuentros entre parroquianos convertidos en amigos y ahí es donde la conversación toma rienda suelta y se abre al cotilleo, al ingenio, a la discusión y a todo aquello que reúne el uso de la palabra y el trato con los demás.

El pub se convierte en el patio de vecinos que da juego a la vida irlandesa y por consiguiente se presta al sainete y al humor, con que los propios irlandeses comulgan. Una jarra de Guiness, un vaso de whiski -perdón de whiskey- y un animado círculo en un pub componen la escena que para algunos mejor retrata lo más sólido del sentir y el vivir en Irlanda.

Y así lo deben haber visto los mejores escritores irlandeses -y los ha habido muchos y muy reconocidos- cuando las escenas creadas alrededor de un pub o ligadas a una generosa dedicación a la bebida han ocupado en su obra un lugar relevante.

Beber para contarla destaca este hecho y da la oportunidad al lector de hacer una selecta excursión por la literatura irlandesa en pos de este rasgo de carácter con aroma a alcohol que lejos de un defecto se observa con benevolencia y ironía, porque se acostumbra a entender que parte de las raíces de las que ha surgido el país entero.

Peter Haining es el autor de esta antología y para ella ha elegido textos de Joyce, Becket, Synge, Flann O'Brian... En total doce autores y doce pequeños relatos escritos a veces como cuentos o piezas cortas, otras como novelas, de las que Haining extrae unos pasajes, otras como teatro. Se trata casi siempre de relatos con un deje costumbrista, que refleja historias muy variadas, algunas situadas en un escenario de época que bien podría estar a principios del siglo XX y otros mucho más actuales. Algunos más dramáticos y otros claramente desenfadados. Y todos fáciles de leer.

Haining ha elegido, escarbando en lo mejor de la literatura irlandesa, y acompaña a cada una de las piezas con una pequeña introducción que sitúa al autor, para mejor entendimiento del lector, y con él al texto para ofrecer algunas claves que ayudan, sin duda, a sacar todo el jugo a la lectura.

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domingo, 17 de agosto de 2008

El delator


Liam O’Flaherty
Libros del Asteroide, 2007
253 pp.





Son tantos los excelentes escritores que ha dado la literatura irlandesa que no es de sorprender que nos encontremos con uno de ellos en un libro de reciente edición.

Se trata de Liam O’Flaherty, un personaje polifacético que probó suerte alistándose al ejercito, que participó en varias guerras, que intentó abrirse camino en Hollywood, que vivió la clandestinidad como fundador del partido comunista de Irlanda y que se convirtió en uno de los grandes novelistas en inglés y gaélico del s.XX.

El delator es una novela negra. No quiero decir con ello que sea una historia de detectives y asesinos. Quiero decir que es oscura, lúgubre y bruta a través de la realidad que refleja. Es verdad que Irlanda tiene una versión alegre en esa imagen verde y soleada que sabe a primavera y a fiesta campestre. Pero lo es también que exhibe, a menudo, la cara desconsolada de la miseria y del frío, de la humedad bajo un cielo de plomo y de la oscuridad de los días desapacibles de invierno.

Por supuesto Liam O’Flaherty ha optado por este último decorado para su novela, cuyo título añade por sí solo una buena dosis de miseria moral a la miseria real de los personajes que andan por sus páginas.

Tipos duros, hambrientos, destruidos por el fracaso se mueven en un argumento de tintes políticos y de bajos fondos donde no hay inocentes. Toda la novela transcurre en un plazo brevísimo de tiempo y, por ello, el ejercicio de descripción del momento, de las caras y de los rasgos físicos, del gesto y del modo de expresión de los personajes ocupa un papel importante y refuerza la visibilidad de las escenas para meter en ellas con toda la fuerza al lector.

El delator no es una novela amable, como no lo debió ser la Irlanda de los años veinte para toda esa legión a la que le tocó vivir el lado mísero de la sociedad. Y no lo es, además, porque no puede uno evitar el estirar la historia y buscarle parecidos premonitorios a la trágica aventura del independentismo del IRA, empedrada también de delaciones, venganzas y muerte.

El delator, que nos llega ahora en traducción española, fue llevada al cine por John Ford y recibió un oscar. La Irlanda en la versión más dura y negra, con ese desasosegante estilo que le gustaba a Conrad, se ofrece al lector para darle ocasión de disfrutar de la literatura. Un disfrute que corre en paralelo a la sofocante sordidez de la historia que nos cuenta.


Mas (y bien interesantes) comentarios en Letras Libres.


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domingo, 22 de junio de 2008

La boca pobre


Flann O’Brien
Nórdica, 2008.
157 pp.




Es éste un libro peculiar y diferente. Una novela, escrita en gaélico en 1941 y firmada con seudónimo por su autor, Brian O’Nolan, a quien su trabajo como funcionario le impedía publicar con sus propio nombre. Conviene saber que en aquel momento la república irlandesa estaba recién creada y buscaba darle fundamento a su existencia por todos los medios a su alcance.

¿Cuál es el asunto del libro? El excelente y breve prólogo del traductor, Antonio Rivero, nos informa de que es una parodia de las obras que en aquel tiempo proliferaban para fomentar la identidad de la jovencísima república irlandesa, que solo tenía 20 años de existencia. Todos estos datos parecen retratar una obra sesuda, adecuada para expertos en oscuras joyas literarias. Y sin embargo es un libro ligero, divertidísimo, con humor inteligente, una sátira que en pocas páginas y sin un asomo de pedantería hace reir y también reflexionar.

El protagonista del libro, narrado en primera persona, es un “verdadero gaélico” y esto le obliga, naturalmente, a beber sin parar, bailar hasta caer rendido, comer patatas cocidas día y noche y vivir en la más abyecta y sucia de las miserias.
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Como en todas las parodias excelentes - El Quijote o El gran dictador- la formidable herramienta del humor nos hace ver las bambalinas que se esconden detrás de las grandes palabras y desmonta los estereotipos que aprisionan a los individuos diciéndoles cómo debe ser un “verdadero" irlandés - o español, musulmán, patriota, madre...

El espinoso tema de las identidadas está hoy encima de la mesa con tanta intensidad como entonces, y ha adquirido un tono tan trascendental que resulta refrescante y liberador leer esta historia agudísima, en la que se hace chanza de los topicos y se desnudan los estereotipos.

¿Es útil esta lectura para conocer o comprender Irlanda? Desde luego que sí; no sólo porque repasa uno a uno todos los aspectos de la imagen tópica de Irlanda, sino tambien porque lo hace con herramientas “verdaderamente gaélicas”: humor y más humor.

Una lectura que recomiendo con entusiasmo, y un autor cuyas obras buscaré desde ahora, como hace una legión de seguidores en todo el mundo, entre ellos Harold Bloom, el exigente autor de El canon occidental, que considera esta novela una de las dos mejores en habla inglesa.

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