domingo, 13 de julio de 2008

Viaje a la luz del Cham



Rosa Regás
RBA/debolsillo, 2007
317 pp.





Muy poco de lo que pdríamos llamar literatura de viajes es lo que hay escrito sobre Siria y menos aún en español. Por ello, la reedición de Viaje a la luz del Cham es una excelente noticia.

Rosa Regás publicó el libro en 1995 y, a pesar del tiempo transcurrido desde entonces, el texto tiene plena actualidad. Estamos -el título lo dice- ante una crónica de un viaje. Pero es un viaje emprendido con el propósito declarado de conocer el país. De profundizar sobre él destacando cuantos más aspectos mejor a través de información, pero sobre todo a través de la experiencia directa. Y la experiencia primera empieza por el encuentro con las personas. O, mejor aún, con el encuentro de uno mismo -de la autora en este caso- con el país a través del contacto con las personas.

Tal vez la fidelidad a este proceso tan personal de aproximación a Siria me inquietó y me hizo anticipar dudas sobre el desarrollo último del libro, ante la posibilidad de que la autora resultara en exceso protagonista de la crónica. Pero adelanto ya que estas dudas se desvanecieron después de unas cuantas páginas.

Rosa Regás organiza el libro casi escrupulosamente como un diario. Aborda temas y situaciones tal como fueron surgiendo, en el mismo orden en que se desenvolvió el viaje. Por ello, los primeros capítulos tienen que ver casi más con su propia percepción, con las sensaciones que recibe, con lo que piensa antes de llegar o recién llegada a Siria, que con Siria misma.

Pero pronto es Siria la que cobra relieve y, a través de su atenta mirada, llega hasta el lector. Siria, situada en este Próximo Oriente tan fértil en cultura y tan rico en acontecimientos históricos es hoy la compleja resultante de multitud de variables ancladas en distintos momentos del tiempo que conviven en tensión. Nada es evidente porque la apariencia encubre múltiples contradicciones que sólo quien dispone de buenos informantes alcanza a desvelar.

Rosa Regás consigue introducirse en Damasco y habla con personas de muy distinta extracción. Diplomáticos, funcionarios, hombres de negocios, y también tenderos, gentes de la calle, trabajadores humildes, conductores de coche, militares... todos tienen cosas que contarle o que mostrarle. Todos le abren alguna ventana desde la que ver, sino toda, al menos partes importantes de la tramoya de este país complejo y profundo.

Rosa Regás destila admiración por Siria. Y, sobre todo, muestra un profundo respeto y simpatía hacia las personas que encontró a lo largo de su camino. Siria moderna se halla en la encrucijada donde proyectan sus reflejos el conflicto con Israel, las diferencias entre las distintas obediencias del Islam, la difícil convivencia entre la aspiración de progreso y la defensa de las tradiciones que sostienen su cultura, el antagonismo con occidente y sobre todo con los EE.UU., el inalcanzable equilibrio entre poder del estado y democracia...

Viaje a la luz del Cham muestra escenas de la vida cotidiana que abren los ojos a los grandes problemas del país y también a su historia pasada. Los sufís, los baños, las mezquitas, los judíos o los cristianos, ciudades vivas y únicas como Alepo, ciudades del pasado como Palmira, las bodas y las fiestas familiares, el bazar de Damasco.... un sin fin de temas se encadenan y ofrecen al lector el más vivo retrato de Siria.

Como buen relato de viajes, Viaje a la luz del Cham se separa por completo de lo que es una guía. Pero cualquiera que viaje a Siria debiera incluirlo entre los títulos cuya lectura no debe perderse. Y con igual motivo, cualquiera que no tenga la oportunidad de viajar a Siria debe añadirlo a su lista de libros pendientes para conocer, más allá de la mera superficie, un país singular y apasionante.

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