martes, 26 de octubre de 2010

Hotel nómada


Hotel nómada
Cees Nooteboom
Siruela, 2010
221 pp.

Cees Nooteboom es uno de los grandes escritores de nuestro tiempo. Y tiene en su historial una larga relación con los viajes....


Cees Nooteboom
Siruela, 2010
221 pp.





Cees Nooteboom es uno de los grandes escritores de nuestro tiempo. Y tiene en su historial una larga relación con los viajes. Ir de un lugar a otro, moverse, le da la ocasión de sentirse a sí mismo y de reflexionar. Seguramente ahí está su secreto como escritor: atiende tanto a lo que le rodea como a él mismo y a todos los pensamientos que cuanto ve le suscitan.

En Hotel nómada, empieza casi como un teórico del viaje. Filosofa sobre el hecho de viajar, y lo hace, como en el resto del libro, jugando con las ideas con un punto de humor siempre a la vista y coqueteando con el absurdo. El lector debe dejarse llevar por el ritmo y por el tono que Cees Nooteboom imprime al libro y por el curso libre de su relato.

El Cees Nooteboom teórico del viaje se entretiene con el lector:
"quien viaja constantemente nunca para en el mismo sitio –visto desde su perspectiva- y, por tanto, siempre está ausente –visto desde el perspectiva de los demás. Y es que, para ti mismo, estás en efecto "en otro sitio", es decir, no estás, aunque en realidad si estás, es decir, estás en ti mimo. Este razonamiento puede parecer una simpleza, pero es que se tarda tiempo en comprender que es así."

Pero no todo son juegos de palabras y generalidades. Hotel nómada recoge la experiencia viajera del autor a lo largo del tiempo. Gambia, Malí, Marruecos, Bolivia, México aparecen en las páginas del libro. ¿Y por qué estos países? Pues porque el autor siente predilección por lo que no es evidente, por aquellos lugares a los que de manera natural uno no iría, por aquello que suele inspirar rechazo a primera vista y que por ello suscita en él curiosidad y ánimo de conocer.

Cees Nooteboom siente el gusto de los lugares imposibles porque hacen al viajero más consciente de la realidad y le permiten el ejercicio de sorprenderse a sí mismo. Por eso es propenso a la caricatura, porque le da ocasión de acentuar los rasgos de las cosas y hacerlas más chocantes, más artificiales, si se quiere. Cuando se pone a hablar de Gambia lo presenta como un país "del que nadie ha oído hablar (que) yace como un extraño enclave inglés al sur de Senegal de habla francesa y está formado por un río muy ancho con dos márgenes, como es habitual."

Y cuando se refiere a Malí vuelve a hacer un guiño hacia la falta de lógica que muestra la realidad. De modo que hay que pensar que hasta la historia o la geografía se equivocan: "Malí –dice- se compone de una excesiva cantidad de países." Tanto como señalar lo que ve, Cees Nooteboom desvela la extrañeza que siente frente a cómo son las cosas.

A muchos viajes de los que habla en su libro, Cees Nooteboom va en calidad de periodista. Pero en realidad se trata de un periodista fracasado porque es el escritor el que domina la escena. Reconoce que cuanto más sabe de un país o de sus gentes, menos entiende. En África o en América sabe que todos los intentos de los países por mejorar son casi inútiles porque la realidad acaba por devorar a sus dirigentes y a los proyectos que emprenden. Sufre con los desvaríos del presente y descubre con emoción en mercados, en la vida de viejas comunidades a punto de extinguirse o en sus relatos mundos tan humanos como el nuestro por los que siente admiración.

Ve en los pueblos tradicionales una infinita riqueza al borde de la desaparición. Descubre que el mundo civilizado ha sido incapaz de escuchar el profundo valor de las culturas indígenas, tan elaboradas, complejas y sabias como las del mundo desarrollado. Y hace suyas las palabras de Levi Strauss que rinden homenaje a esos "pueblos primitivos" y reconocen un espacio a otras maneras y formas de vivir al comprender que "nuestro modo de vida no es el único posible y que hay otros que han permitido a los seres humanos llevar una vida feliz."

La anécdota envuelve la reflexión profunda de Cees Nooteboom. Y el viaje puramente material, con sus penalidades, malos hoteles, retrasos de aviones, peleas por las maletas… da paso a una mirada más honda que pone de relieve la existencia de lugares y gentes distintos. Hotel nómada es así un libro de viajes que fluye mucho más allá del relato del itinerario de un lugar a otro y que lo hace con la sencillez de quien habla para sí mismo. Traspasa la piel de cuanto se percibe a primera vista y saca a la luz lo que de verdad supone el contacto con la realidad de otros países y gentes. Países y gentes, nos hace ver, cuyo presente se ha construido sobre una herencia que procede de raíces distintas a las nuestras. Un puro viaje.

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