viernes, 21 de noviembre de 2014

El Arca de Noé

El Arca de Noé

Khaled al Khamissi
Almuzara, 2014
357 pp

Crítico, comprensivo y agudo Khaled al Khamissi, con El Arca de Noé, vuelve a llevarnos a un Egipto lleno de vida y matizado por el distinto color que le da cada uno de los personajes que crea.



Khaled al Khamissi
Almuzara, 2014
357 pp





Khaled al Khamissi practica lo que podríamos llamar la narración especular, es decir la que elige distintos reflejos para componer, a través de todos ellos, la imagen que desea mostrar. Se estrenó, al menos en España, con Taxi, ese recorrido por El Cairo en compañía y en diálogo con el taxista que día tras otro le iba tocando en suerte a nuestro autor camino al trabajo.
Ahora, con un horizonte màs amplio porque se sale de El Cairo e incluso de Egipto, vuelve a tratar con diversos personajes, egipcios todos y además jóvenes, para trazar una imagen del país a base de las experiencias de cada uno, de sus aspiraciones y de sus afanes y también de sus ilusiones.

Pero no es de un reportaje, aunque fuera ficticio, de lo que estamos hablando. Estamos ante una novela y ante unos personajes de creación propia, que no por inventados dejan de representar la realidad del Egipto de hoy. ¿Nos enfrentamos a una historia de frustración y de sufrimiento? ¿A la historia de una generación joven que desborda las fronteras de lo que el país ofrece y desea romper por donde sea el espacio estrecho en el que vive después de ver por la televisión que existen otros mundos? Pues sí. Es una historia de sufrimiento pero de una juventud que no se deja vencer por él y sobre todo contada con humor y desparpajo admirables.

El Arca de Noé de la que hablamos, que no es más que la comunidad de ese grupo de jóvenes, salidos cada cual de su padre y de su madre, cogidos a lazo para armar el relato, y braceando para mantenerse a flote y terminar indemnes a pesar del diluvio.

Khaled al Khamissi es directo y familiar en el lenguaje, porque es directo también expresando sus ideas sin tapujos. Tiene la frescura de quien conoce la calle y la sabiduría práctica de quien se ha pateado el bazar. Seguramente por ello, lo que cuenta –sobre todo en la primera de las historias- tiene resonancias de Las mil y una noches. Su historia es una fantasía tan pegada a tierra que se convierte en la realidad. La realidad de su país y de su gente. De un país absurdo que tropieza consigo mismo en cuantos pasos da, y de una gente amarrada a ese país y a esa cultura convertidos, país y cultura, en pasión y cárcel al mismo tiempo.

Ahmad, el personaje con el que arranca la novela de Khaled al Khamissi es como Aladino, inocente por un lado, pero lo suficientemente sabio para desentenderse de la escuela porque, quien ve mucho más allá, no está para perder el tiempo acudiendo a clase. Bajo el lema de sobrevivir y de prosperar hay que hacer piruetas para mantener los principios. Fidelidades, si, pero las justas, porque empezando por el propio país todo es un disparate.

“Si tuviera hijos en el extranjero ¿volvería a Egipto para que se educaran aquí? –se pregunta Ahmed-. Ni de coña. Como mucho vendría de visita pero no más” –se responde él mismo y responde también Khaled al Khamissi para orientar al lector de por donde van los tiros.
Ahmed primero y luego en mayor o menor medida el resto de los personajes sufren el síndrome de Cándido. Son de natural almas bondadosas en un mundo de lobos, incapaces muchas veces de conjugar sus principios con la realidad del mundo que les ha tocado vivir. Y por ello no hay más remedio que tomarse las cosas con un cierto humor y con todo el cinismo. “La economía sumergida es la base de este país. Si nos ajustáramos a la legalidad habríamos muerto todos de hambre”

Crítico, comprensivo y agudo Khaled al Khamissi vuelve a traernos un Egipto lleno de vida con el distinto color que le da cada uno de los personajes que crea. Un Egipto que habla de la calle y de los jóvenes, de las esperanzas y de los obstáculos que se interponen en el camino. En definitiva, habla del presente que dibuja con trazos magistrales para que el lector llegue más allá de lo que le cuentan los periódicos y además tenga la ocasión de pasar un buen rato con la lectura.

Leer más…

viernes, 31 de octubre de 2014

Por el Oeste de Irlanda. Un recorrido a pie por uno de los paisajes más cautivadores del mundo

Por el Oeste de Irlanda

León Lasa
Almuzara, 2014
270 pp.

La de León Lasa es una Irlanda a ras de suelo vista desde una perspectiva que el lector reconocerá como próxima y con la que se sentirá cómodo y agradecido.


León Lasa
Almuzara, 2014
270 pp.





León Lasa regresa como compañero de viaje del lector, o si se prefiere como su guía, en este recorrido por las tierras del oeste de Irlanda. Nos acostumbramos a esta compañía con su libro En Noruega y luego leyendo Viaje a la Antártida y volvemos a sentirlo a nuestro lado ahora cuando escuchamos su voz con ese tono descriptivo del viajero sin prisa y que busca un confidente a quien contar lo que sabe, lo que ve y lo que siente.

Lasa es el viajero solitario que ve, al mismo tiempo que reflexiona y desgrana las pequeñas experiencias del momento, envueltas en un asentado conocimiento, adquirido en una buena preparación del viaje y en las elucubraciones que surgen de su particular sensibilidad. Lo de León Lasa es una especie de conversación tranquila con el lector a quien hace partícipe de sus cuitas.

Por el Oeste de Irlanda no es, en realidad, el más reciente de los libros del autor. Fue, en orden cronológico, el primero, pero se agotó hace ya un tiempo y ha vuelto a aparecer en una edición actualizada y tan interesante como pudo ser la primera. Bienvenida la reaparición de un libro dedicado a un país que parece que no necesita que se ocupen demasiado de él porque su literatura es tan rica que son muchos los testimonios que han hablado de sus tierras y de sus gentes.

Lo primero que llama la atención del viaje en el que se inspira León Lasa es que se trata de un viaje a pie. A estas alturas lo de viajar a pie es una rareza, pero es también el modo de gozar de unas experiencias que solo la lentitud del que camina proporciona.

Lo segundo es el amplio conocimiento de anécdotas de todas clases con el que el autor ilustra su relato. Anécdotas variadas, históricas, personales, sacadas de leyendas que abren el horizonte y que sacan el discurso del inmediato presente para ampliar la perspectiva buscando otros contextos y otros horizontes que enriquecen y animan esa conversación –o más bien ese monólogo- que Lasa mantiene con el lector.

Lo tercero que llama la atención es la extensa colección de referencias con las que León Lasa conecta los lugares que visita durante su viaje y España. Y ese será quizá el aspecto con el que el lector se sentirá más sorprendido porque resulta que España ha tenido una presencia en tierras irlandesas cuyo recuerdo el tiempo ha borrado y que ahora, de la mano del autor, recuperamos y que nos sirve sin darnos cuenta para establecer una relación de afecto con esa Irlanda con la que pensábamos que nada teníamos que ver.

Una fuerte sensación de realidad destila el relato de León Lasa. Una realidad que se desprende del detalle con el que desgrana su narración y con esa proximidad que el lector siente cuando escucha la voz del autor que no deja de hablarle.

Irlanda vive y va tomando color a través de encuentros que el autor realiza con las personas más diversas, a través de los paisajes, de los accidentes geográficos del ambiente de los pueblos, de la lluvia del camino, del ambiente de un pub y del calor de la conversación de los parroquianos. La de León Lasa es una Irlanda a ras de suelo vista desde una perspectiva que el lector reconocerá como próxima y con la que se sentirá cómodo y agradecido porque le permitirá aprender cosas nuevas y al mismo tiempo compartir los aromas de un viaje agradable y sobre todo insólito: “un recorrido a pie por uno de los paisajes más cautivadores del mundo” –como reza el subtítulo del libro.

Leer más…

lunes, 20 de octubre de 2014

La rubia de ojos negros

La rubia de ojos negros

Benjamin Black
Alfaguara, 2014
336 pp.

Todos los ingredientes se han puesto en 'La rubia de ojos negros' para regresar a Los Ángeles de los años cincuenta y para llevar al lector por un rosario de peripecias que lo divertirán hasta descubrir, de sorpresa en sorpresa, el desenlace final de la trama.



Benjamin Black
Alfaguara, 2014
336 pp.





Quizás es Miami, con su arquitectura artdecó, con su legión de ricos y famosos refugiados en ella y con su entorno de marismas cuyos fondos parecen guardar oscuros secretos, la ciudad que mejor conserva esta atmósfera, despreocupada e inquietante a la vez, que puso de moda la novela negra más clásica –la de Chandler o Dashiel Hamet- y que fue la imagen de los Estados Unidos en los años cincuenta. La que conoció Europa a través de la novela y del cine.

Después, con el tiempo, una América más moderna, más joven y creativa y menos apesadumbrada ha sustituido a aquella de la que casi no queda recuerdo. Google, Apple, o Amazon hablan ahora de un país que parece siglos más moderno que aquél de detectives malcarados, de oficinas oliendo a tabaco y de rubias abrumadas por graves secretos.

La América digital y creativa ha enterrado a la de los polis con sombrero y gabardina, hasta el punto de que la nueva no guarda ya recuerdo de la antigua. No parecen ni de la familia… hasta que llega a las librerías La rubia de ojos negros. Un libro con el que hemos podido regresar a la América que conocimos.

Como en las novelas policiacas, los muertos acaban apareciendo y en nuestro caso aparece la América de los años cincuenta en la versión más auténtica. Y no en Miami sino en Los Ángeles. Los Angeles de Philip Marlow porque el juego que se trae Benjamin Black es justamente enlazar con los episodios del famoso detective y servirnos en bandeja uno más.

La verdad es que el reto tenía enjundia y, además, una buena dosis de riesgo. No es nada fácil seguir el rastro de Raymond Chandler, de uno de los más grandes del género, y suplantarlo frente a la máquina de escribir. Pero el resultado ha sido un éxito. Máquina de escribir y no un ordenador es lo que parece resonar en la lectura de la nueva novela y con ella parecen regresar también todos los ingredientes que componían esa América que dimos por olvidada.

Ni la América y la novela de Chandler son literatura fina. No hubiera funcionado bien un estilo demasiado sutil, ni un relato que hubiera aspirado a la perfección. Un toque marrullero y algún deje de ordinariez eran necesarios para retratar a una sociedad cuyas élites, desde lo más alto se hundían en lo más bajo mientras guardaban en el armario algún que otro cadáver y quebraban la imagen idílica de la propaganda de un país ejemplar y salvador del mundo tras el descalabro de la segunda guerra mundial.

Benjamin Black domina los trucos y las maneras de Chandler y construye con ellos un Marlowe tan creíble como el de su creador. Derrotista, inoportuno, de humor melancólico, ingenioso para cosas sin importancia, sobrado sólo en apariencia …  así es nuestro hombre. ¿Y qué hay de América en todo ello? Pues hay todo lo que la propaganda no muestra y unas cuantas pinceladas del país real. Hay la imagen del fracaso que se oculta tras el escaparate de una sociedad triunfadora, la imagen también del individuo solitario y envuelto en la rutina que contradice el mundo feliz de las mil oportunidades que se exportó para el consumo nacional e internacional, la imagen de provincianismo y de una falta general de cultura que alcanza a las élites y que empaña el orgullo del gran sueño americano y están los ricos riquísimos con sus disparatadas mansiones con criados y piscinas donde suele aparecer, hecho un amasijo, algún muerto incómodo en el fondo.

Todos los ingredientes se han dispuesto cuidadosamente en la cocina de esta novela y de esta rubia seductora que corta el aliento de Marlowe y de todos quienes se tropiezan con ella. Todos los ingredientes para regresar a Los Ángeles de los años cincuenta y para llevar al lector por un rosario de peripecias que lo divertirán hasta descubrir, de sorpresa en sorpresa, el desenlace final de la trama.

Leer más…

jueves, 9 de octubre de 2014

Viajeras. El manual para preparar tus viajes y lanzarte a descubrir el mundo.

Viajeras

Varias autoras
La editorial viajera, 2014
227 pp.

Atención a este libro que se presenta como un manual pero que en lugar ser un listado de instrucciones se plantea como un abanico de experiencias y de consejos, ordenados, razonados y contados en un tono convincente, distendido y próximo.



Varios autores
La editorial viajera, 2014
227 pp.





Atención a este libro que se presenta como un manual pero que va más allá porque, en lugar ser un listado de instrucciones, se plantea como un abanico de experiencias y de consejos, ordenados, razonados y contados en un tono convincente, distendido y próximo, que suscita continuamente el interés del lector.

Viajeras es un libro práctico. Pero es más bien una conversación entre amigos. O entre amigas, porque tal como indica el título, va dirigido a las mujeres. Mujeres que se disponen a viajar y con ello a enfrentarse a las incertidumbres que supone poner un pie en lugares poco conocidos y abordar los innumerables problemas prácticos propios del marcharse lejos de casa.

Seguramente, el mayor atractivo de Viajeras es la diversidad de puntos de vista. Lo que no significa que haya mensajes contradictorios sino muchos y complementarios, de forma que el conjunto abarca un abanico de ideas y sugerencias rico y matizado. Seis han sido las autoras directas del libro, que cuenta además con una breve pero estimulante introducción de Cristina Morató. Y nueve han sido las colaboradoras que han participado igualmente en el texto para hacer más consistente el contenido y para cubrir un horizonte más extenso.

Quizás el mayor elogio que se le puede hacer a Viajeras es que ha sabido eludir el riesgo de ser un libro trivial. Y además el no haber caído en la tentación de no ser más que un libro a la medida de ese hueco de mercado que es el de las mujeres viajeras. Ni trivialidad, ni oportunismo asoman en este 'manual' necesario y pensado, sino para romper barreras, si para hacer más fácil el viaje, evitar muchos de sus inconvenientes, minimizar sus riesgos cuando los hay y acrecentar el disfrute que persigue el propósito de viajar.

El cómo viajar, el porqué de viajar -o de no viajar- sola, la salud, la seguridad, el equipaje, los asuntos de dinero y la elección de a dónde ir y de cómo decidir van conformando los temas del libro que cubre una enormidad de asuntos para los que da trucos, ideas de todas clases y recomendaciones concretas y acertadas.

Ah, y una cosa más es un libro lleno de pasión. De pasión prudente y razonada, pero de pasión al fin y al cabo porque quienes han participado en él han descubierto en los viajes un espacio de libertad , de conocimiento y de contacto humano que las ha cambiado para bien y las ha enriquecido. Para todas ellas el mejor y más importante de los consejos es viajar. Viajar de cualquier modo, aprovechar toda ocasión y disfrutar de las experiencias inolvidables que quedarán en el recuerdo al regreso.

"No existe ninguna excusa -dice Cristina Morató en su prólogo- para quedarse en casa y soñar sentada en el sofá con ese viaje que siempre hubieras querido hacer. Desde los tiempos más remotos las mujeres se han lanzado a explorar los espacios en blanco de los mapas. (...) Hoy las viajeras no tenemos límites para hacer realidad nuestros sueños de aventura. Sólo hay que leer este libro para descubrir que el viaje no sabe de sexos y también que al hacer la maleta ya no hay vuelta atrás. Y que nunca volverás a ser la misma."

Leer más…

lunes, 29 de septiembre de 2014

Una mujer en las Montañas Rocosas

Una mujer en las Montañas Rocosas

Isabella L.Bird
Erasmus, 2014
189 pp.

El nombre de Isabella Bird no acostumbra a aparecer entre los de las más famosas viajeras. Y es una lástima porque relatos como "Una mujer en las Montañas Rocosas" son de lo más estimulantes y del mayor interés aún ahora.



Isabella L.Bird
Erasmus, 2014
189 pp.





No descubro nada reconociendo que las mujeres están de moda y que, en esa misma tendencia, las mujeres viajeras lo están también. Resulta que un selecto club de mujeres se atrevió, lo mismo que un selecto club de hombres, a salir de casa para recorrer el planeta por caminos poco convencionales y traer noticias de mundos desconocidos.

Isabella Bird forma parte de ese grupo de mujeres aunque su nombre no acostumbra a aparecer entre los de las más famosas. Y es una lástima que sea así porque sus relatos son de lo más estimulantes y del mayor interés aún ahora. De ahí que haya que hacer caso a la edición en castellano de Una mujer en las Montañas Rocosas y que haya que recomendar su lectura a todos los aficionados al género de los viajes.

Tanto como hablar del libro, merece la pena hablar de la autora. Su sola trayectoria dispara el interés del lector y explica el del contenido del libro. Cuenta una de las solapas del libro que Isabella Lucy Bird nació en Gran Bretaña a mediados del XIX, hija de un clérigo y con una salud enfermiza. Una salud enfermiza pero que debió ser de hierro porque murió con casi ochenta años. Y que le sirvió para que, en lugar de una vida normal para una señorita de la época, su padre estuviera dispuesto a financiar unos viajes que la alejaran del duro pelear de la vida diaria en Inglaterra. Cuenta el libro que su primer viaje fue a Australia. Luego visitó Hawai y las islas Sándwich. A continuación viajó por el Oeste americano. Más tarde conoció Japón, China y Vietnam. Y también fue a Corea y a Marruecos donde convivió con los bereberes. Además, tuvo tiempo de aprender medicina e ir a la India para ejercer en este terreno y luego, con el ejército, a Bagdad cumpliendo también con funciones médicas.

Currículum impresionante y suficiente para advertir al lector que se encuentra ante una escritora con experiencia y de talento excepcionales. Una escritora de mentalidad práctica, viajera por vocación y sin interés por la literatura. Lo suyo es el viaje, sus penurias y sus recompensas y las reflexiones que le despierta todo aquello que ve. Isabella Bird no viaja a cargo de ninguna fundación ni sociedad geográfica o académica que exija un informe sobre sus andanzas o un ciclo de conferencias al regreso. Viaja por su cuenta y lo que escribe son cartas que envía a su hermana poniéndola al corriente de sus periplos. De ahí que su relato sea especialmente espontáneo y se desarrolle sin el filtro de lo que se supone correcto cuando lo van a leer los demás.

Una Mujer en las Montañas Rocosas es el relato de un viaje por el Oeste norteamericano. Ese Oeste que hemos vivido en las películas mediatizado por la imagen que Hollywood y la ‘historia’ americana habían construido para el propio consumo. El relato de Isabella Bird es un relato ‘en directo’, a pie de realidad y desde la óptica de una mujer educada en la buena sociedad. Mujer dura, hecha a las penalidades del viaje, resistente y atrevida, que se aventura en un mundo hosco, donde no hay espacio para sutilezas porque la supervivencia es dura y la brutalidad forma parte de las herramientas para manejar el día a día.

La sensibilidad femenina está presente a lo largo del libro en las descripciones de la belleza del paisaje, de los colores, del aroma de la atmósfera, de los tonos de la luz, de la variedad de las plantas, de la grandeza de los horizontes… Y están también presentes los prejuicios de la época que hoy suenan como políticamente muy incorrectos. “Esas gentes –dice de los indios squaws- representaban una impresionante incongruencia en medio de los signos de una omnipotente civilización (como era la del hombre blanco)”. O cuando se alinea con las ideas del juez Lynch a favor de los métodos más expeditivos –a la horca me refiero- para poner orden y ejercer, sin remilgos de ninguna clase, la justicia.

El Oeste que nos deja ve la autora son las dos cosas, brutalidad y extraordinaria belleza, pero es, sobre todo miseria. Y eso es seguramente lo màs interesante del libro. La imagen de la vida cotidiana de los primeros pobladores de ese enorme territorio arrebatado a los indios y que los blancos empiezan a domesticar a base de ingentes sacrificios y penalidades. Vida miserable, niños miserables, hambre, trabajo de sol a sol, moscas, cucarachas, calor abrasador en verano y frío insoportable en invierno, casas inhóspitas, privaciones constantes forman la rutina de muchos de los que buscan en el Oeste un medio de vida. Y además una terrible soledad para las familias que fueron ganando territorio estableciéndose en lugares cada vez más remotos, con la inquietante presencia de los indios, tocados todavía con plumas, merodeando con sus rebaños y poniendo en contacto mundos absolutamente ajenos.

Granjeros, cazadores, mineros, bandidos va encontrando Isabelle Bird lo mismo que encuentra la degradación moral que acompaña a los lugares donde la cultura no se ha asentado y donde la dura supervivencia obliga a los hombres a superar los límites de la decencia. La ‘astucia’, se queja, domina por todas partes las relaciones. Una astucia que ha derivado de la suspensión de las reglas de la honestidad para obtener beneficios ilícitos en cualquier trato con los demás. Y que responde a una ley que se ha impuesto en ese enorme territorio de frontera: la ley del dinero a la que rinden culto sin limite hombres y mujeres.

La América ´salvaje´ se abre paso en este libro singular, el libro de una viajera atípica dispuesta a viajar sola para conocer de primera mano aquello de lo que los demás conocían de oídas. Un libro excelente, interesante y totalmente recomendable para quien quiera conocer de primera mano cómo era ese territorio mítico que hoy llamamos el Oeste Americano.

Leer más…

jueves, 11 de septiembre de 2014

En la Patagonia

En la Patagonia

Bruce Chatwin
Península, 2014
246 pp.

Una nueva edición en español del clásico relato de Chatwin vuelve a ponerlo de actualidad y el lector descubre que no ha perdido nada de la frescura que tuvo cuando se publicó por primera vez.


Bruce Chatwin
Península, 2014
246 pp.





Desde su primer libro, En la Patagonia, Chatwin se encumbró como el gran escritor de viajes del siglo XX, un siglo en el que todavía había cosas que contar de algunas partes recónditas del mundo. Se trataba de relatos que los lectores leían con avidez como noticias venidas de algún lugar inaccesible del planeta. Y, por consiguiente, como noticias, también, traídas por un escritor atrevido y con arrestos suficientes para perderse por mundos desconocidos.

En la Patagonia se publicó por primera vez en 1988 y ni lo avanzado del siglo ni el lugar, en países tan civilizados como eran la Argentina o Chile, permitían comparar a Chatwin con un doctor Livingstone. El éxito de Chatwin no venía de la exploración inédita ni de las penurias –que las hubo- sufridas durante el viaje. Venía de su capacidad narrativa, de su simpatía personal, de su extraordinaria cultura y de la proximidad que lograba con el lector al narrar sus experiencias como si se tratara de lo más natural del mundo.

La cultura a Chatwin le venía de familia, de su educación, de su curiosidad y la inteligencia que le permitió escalar a las alturas de la casa de subastas Sotheby’s... hasta que se cansó y decidió que lo suyo eran los viajes. La Patagonia había sido hasta entonces un sueño que se disponía a realizar.

Una nueva edición en español del clásico relato de Chatwin vuelve a ponerlo de actualidad y el lector descubre que no ha perdido nada de la frescura que tuvo cuando se publicó por primera vez. Notará el gozo de enfrentarse a una lectura fácil y fluida que discurre sin que se dé cuenta, una lectura donde lo extraordinario aparece de un modo natural y donde los hechos cotidianos van apareciendo tratados con sensibilidad para envolverlos siempre de una atmósfera de calidez en el fondo.

Chatwin es el protagonista, su voz está siempre presente a lo largo del relato. En realidad lo que escribe es un diario de viajes, pero sin días. Una narración organizada por escenas que suceden a lo largo del camino, como un mosaico donde se van disponiendo encuentros, noticias o recuerdos. Y que Chatwin matiza con el tono reflexivo y sencillamente culto que lo caracteriza.

Paisajes, aromas, sensaciones, gentes… acompañan el relato de viaje por la Patagonia que discurre sin prisa y transmite una sensación de calma en el lector. El viaje de Chatwin es como los de antes, con tiempo, pero sin aparente sufrimiento, sin esfuerzo, por caminos seguros, en autobús o en la furgoneta de un vecino que se ofrece encantado a llevar de un sitio a otro al viajero.
Y para resultar atractivo, Chatwin juega con historias que combina con el viaje real  y lo animan con cierto aire de novela. El olvidado reino de la Araucaria, las correrías de los pistoleros americanos que buscaron refugio en los más recóndito de la América del sur, el fraude de los descubridores de maravillas prehistóricas o la vida de los galeses o alemanes instalados en  haciendas perdidas van trazando líneas argumentales que acompañan al viaje real y le van dando, paso a paso, colores distintos.

No hay heroísmo en Chatwin, no hay penalidades porque eso no va con él. Como buen viajero en la tradición inglesa, asume las incomodidades de manera natural. Forman parte del viaje y son uno de los componentes de su atractivo. Son parte de la tierra áspera por la que ha elegido viajar y también de  la vida que rodea a la gente con quienes se encuentra y con quienes se mezcla. Porque si algo distingue a Chatwin es su carácter sociable, su enorme capacidad para conectar con las personas y para intimar con ellas y conseguir que le cuenten algo de  sus vidas.

En la Patagonia es un clásico que no ha caído en el olvido. Se acaba de reeditar en castellano. Con él, acercarse de nuevo a Chatwin y a cómo eran el sur de Argentina y de Chile treinta años atrás será un excelente ejercicio de lectura para el aficionado a la buena literatura de viajes.

Leer más…

lunes, 25 de agosto de 2014

Los perros de Riga

Los perros de Riga

Henning Mankell
Tusquets, 2002
336 pp.

Una lectura de verano, fluída, con las intrigas propias de la novela negra y situada en el Báltico es lo que ofrecen Mankell y sus perros de Riga.



Henning Mankell
Tusquets, 2002
336 pp.





Una lectura de verano, fluída, con las intrigas propias de la novela negra y situada en el Báltico es lo que ofrecen Mankell y sus perros de Riga.

Hablamos de puro entretenimiento, de tramas oscuras, de corrupción, de inconfesables intereses que mantendrán entretenido al lector mientras contempla cómo Wallander trata de manejarse por la tela de araña que le envuelve y que cubre el secreto que necesita desentrañar. Como en el resto de novelas de Mankell, Wallander es el policía solitario y humano, dotado de esa normalidad tan palmaria que acaba por convertirse en el rasgo de su personalidad más sobresaliente. Dudas, pequeños afectos, frustraciones, inseguridad, obligaciones...  todo un repertorio de sentimientos y de rasgos de carácter acompañan el quehacer del policía de pequeña ciudad que debe enfrentarse a retos aparentemente simples y que crecen a medida que la novela avanza para exponerlo a los mayores riesgos.

Dos muertos, en un bote salvavidas que llega a la costa sueca, llevan a Wallander a Letonia a donde conducen los hilos de la trama. Y Letonia, la Letonia que emerge a través del embrollo policial, es el tema que interesa a la hora de hablar de Los perros de Riga en este momento, más de veinte años después de su publicación.

De las capitales Bálticas poco queda que recuerde al viajero el pasado soviético. Barrios de casas sencillas en la periferia del centro histórico son testigos de una época que duró hasta la caída del muro de Berlín. Pero la mayor parte de las ciudades han sido repintadas, arregladas con esmero, adornadas y rehechas de modo que ya no es fácil reconocer las señas de un pasado oscuro y reciente.

Los perros de Riga es un regreso a este pasado. Pero a un punto muy particular de él. Es un regreso a cuando la Unión Sovíética comienza a desmoronarse y, manteniendo todavía su imperio, empieza a levantar la bota que mantiene sujetos a los países sobre los que ha ejercido su dominio. Letonia es uno de ellos y en ese momento no se ha escrito todavía -del mismo modo que no está del todo escrito aún- el devenir de los países de esa frontera que Churchill bautizó como el 'telón de acero'.

¿Qué vemos en la Letonia hoy que nos parece tan natural? Vemos el resultado de una aventura política que termina con las repúblicas bálticas mirando a occidente y dentro de la Unión Europea. Pero cuando Mankell escribe, casi toda la partida está aún por jugar y las partes mueven sus peones en la sombra. La URSS ha perdido fuelle y en los países de frontera es donde se hallan los eslabones más débiles de su administración, de la fidelidad del pueblo y también de la resistencia frente a occidente. El futuro de Letonia, además, es especialmente lábil y puede ocurrir cualquier cualquiercosa. Ni tiene los lazos de hermandad que tiene Lituania con Polonia, ni tiene los de Estonia con Finlandia. Letonia bascula hacia Rusia con mayor naturalidad y Mankell, desde su observatorio en Suecia aventura una conspiración, en formato de novela negra, que desvela  las corrientes que decidirán la deriva de las repúblicas bálticas en una u otra dirección.

Cuando en el sur de la línea que separa históricamente el imperio ruso del resto de Europa se produce un incendio como el que afecta a Ucrania, volver la mirada al norte tiene un indudable interés. Y hacerlo desde la ficción para soslayar por un momento la gravedad del problema es un excelente remedio que asegurará un buen rato de entretenimiento al lector durante el verano y le permitirá hacer volar la imaginación sobre lo que fue y lo que pudo haber sido.

Leer más…