sábado, 20 de agosto de 2016

Cosas que no caben en la maleta. Vivencias de un diplomático novato en el Congo

Cosas que no caben en la maleta

Enrique Criado
Aguilar, 2016
318 pp.

Enrique Criado cuenta cómo es el Congo -especialmente Kinshasa-, cómo es la vida allí, cómo es la gente, el día a día y también la historia reciente. Y puede hacerlo porque en su condición de diplomático ha vivido en la capital congoleña, ha pisado la calle, ha hecho amigos y ha conocido bien el país.


Enrique Criado
Aguilar, 2016
318 pp.






Poco sabemos del Congo más allá de lo que contaron en el s XIX quienes lo exploraron o recalaron en él como colonizadores. O quienes más tarde escribieron sobre dichos personajes.

Cazeneuve, Stanley, Conrad, Brazza, Burton, Gide ... componen esta familia que llevaron a Europa noticias de esclavitud, de injusticia, de sacrificio y también de fascinación por el poderoso influjo de ese corazón africano de tamaño enorme, insondable, amenazador muchas veces y lleno de misterio.

Enrique Criado cambia de registro y nos habla del Congo de hoy. De ese Congo cuyo nombre oficial es la República Democrática del Congo, que antes se conocía como Zaire y que es el heredero del antiguo Congo Belga. Y lo hace en un libro absolutamente recomendable, de escritura fresca, en un tono informal que deja transmitir la vida que late detrás del relato.

Criado le da la vuelta al Congo como un calcetín para contar lo que ocurre dentro del país especialmente en Kinshasa, cómo es la vida, cómo es la gente, el día a día y también la historia reciente. Y puede hacerlo porque en su condición de diplomático es destinado a la capital congolesa donde permanece años, aterrizado de nuevas, con los ojos abiertos y con la oportunidad de picotear de aquí y de allí, de relacionarse por motivos de su trabajo con personas muy distintas y de recibir información y puntos de vista tanto de gentes del país como de extranjeros que lo conocen bien.

Como el subtítulo del país indica, 'Vivencias de un diplomático novato en el Congo', nada de lo que encontramos en el libro está dicho en tono magistral ni engolado. El lenguaje llano y el tono le parecerá al lector agradablemente próximo y ameno. Un cierto sentido del humor o un deje de ironía discurre a lo largo del libro y convierte en humano un relato que por muchos motivos podría parecer ajeno, como de otro mundo.

Y lo cierto es que mucho de otro mundo tiene. 'El Congo es para mí -dice- el país más africano de África'. Una frase que resume la densidad de complejidades, de desajustes y particularidades que tiene el país, cuya dimensión es comparable a la de Europa. Criado nos habla de la vida cotidiana, del fútbol, de las comidas, de las fiestas, las bodas y los entierros, de los conjuros y de esa medicina mágica que sigue tan viva como la otra, la que trajeron los europeos, de los bulos que corren por el país y de la precariedad que lo domina todo, desde la salud, a la seguridad o al suministro eléctrico que en la misma capital aún no está resuelto.

Pero donde el autor hace su trabajo más fino es seguramente en el tema de la política y en el de las guerras que se han cebado en el Congo y que llevan a dudar de si la guerra es la continuación de la política por otros medios o es justamente en lo contrario donde está la verdad. Aunque Criado toca de refilón -no hay espacio para todo en un libro- el tema de la independencia con esos nombres míticos de Kasavuvu, Lumumba y el Che Guevara, es en el entorno más reciente de los conflictos nacidos a partir del de Ruanda donde fija su atención y desgrana con claridad admirable las líneas maestras de un embrollo terrible, prolongado en el tiempo, latente al día de hoy y que costó la vida a millones de personas.

Los intereses contrapuestos, los apoyos internacionales a las partes en conflicto, las diversas bandas y guerrillas, la magia que detiene las balas, los hilos de la política son analizados en no muchas páginas y dan al lector una visión seguramente mucho más ordenada de la que tenía antes de conocer unos hechos que suelen aparecer en los periódicos de forma confusa porque es la confusión su principal caldo de cultivo.

'Mi deseo es que el protagonista del libro sea el propio Congo', dice el autor. Y poniéndose en la piel del lector indica que 'puede interesar esta obra a quienes hayan visitado o se planteen visitar la RDC (República Democrática del Congo, para distinguirla de su vecina República del Congo) a quienes conozcan la realidad de otros países del África subsahariana, a quienes viajen por lugares que, aunque alejados físicamente del Congo, compartan con él no estar en la pista pisada del turismo y, last but not least, a los viajeros de sillón con los que comparto el disfrute de recrear en la lectura las aventuras de un desconocido'

Está todo dicho. Sólo queda ponerse a leer.

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lunes, 11 de julio de 2016

La guerra en Sudáfrica

La guerra en Sudáfrica

Arthur Conan Doyle
Espuela de plata 2015
250 pp.

'La guerra en Sudáfrica' es un libro curioso e interesante a la vez. En sus páginas, Conan Doyle analiza un tiempo de conflictos y de fuerte complejidad y abre las puertas a una mejor comprensión del presente de un país tan singular como es Sudáfrica.


Arthur Conan Doyle
Espuela de plata 2015
250 pp.





El reparto colonial que las potencias europeas hicieron en África ha marcado profundamente al continente y explica, después de más de un siglo de haberse producido, una buena parte de la situación y del carácter actuales de casi todos los países africanos.

Sudáfrica no es una excepción, aunque sí tiene mucho de especial la presencia holandesa y la británica que chocaron en lo que podía parecer una guerra europea -o al menos entre europeos- en el confín del continente negro. Entender Sudáfrica hoy pasa también por entender esa vieja guerra que fue la de los boers, que conmocionó tanto a Europa como a los EE.UU. y que puso los mimbres para el siguiente gran conflicto que fue el de la población blanca frente a la población autóctona que llevó al apratheid y cuyas huellas son bien visibles todavía hoy.

Pero no avancemos tanto en la historia porque el libro del que tratamos se circunscribe a la guerra de los boers, a la situación y las circunstancias que la precedieron y al modo como se desarrolló. Aclaremos que el libro merece la pena, a pesar de su portada que remite a un relato de aventuras, y a pesar del autor, Sir Arthur Conan Doyle, del que podríamos esperar una fantasía de intriga antes que un texto documentado, analítico y altamente reflexivo.

¿Qué hay detrás de esta guerra que tanto impactó a la opinión pública en su momento y qué hay detrás de la pulsión o de la estrategia colonizadora de la Inglaterra victoriana? Quizás la mayor parte del interés del libro esté ahí, en la respuesta a esta pregunta. La primera idea que viene a la mente es la del 'interés' que la potencia colonial podía tener en apoderarse de los recursos del país colonizado. Pero quedarse en ella es tanto como aceptar que la política es una cosa simple, que los intereses se mueven en una sola dirección y que esta dirección es clara y compartida por todos. Nada más incierto y más aún tratándose de la Gran Bretaña con un parlamento complejo, con intereses en todo el planeta que hay que saber conjugar y con un coste para mantener su imperio que exige cuidadosos ajustes para no encallar en accidentes imprevistos -dos guerras perdidas en Afganistán, a pesar de su colosal superioridad- que habían demostrado que no hay enemigo pequeño.

La guerra en Sudáfrica es un profundo análisis de lo que sucedió. Y al mismo tiempo es un exhaustivo ejercicio de propaganda política en defensa de los argumentos británicos para justificar la intervención del ejército de Su Majestad en una guerra tan alejada y contra un país independiente como era la república del Transval. Conan Doyle conoce el territorio sudafricano y  sus peripecias políticas y enfrentado tanto a una poderosa corriente de prensa internacional favorable a los boers como al sentimiento de disgusto en algunos países por el teóricamente desigual enfrentamiento entre el ejército inglés y un ejército de campesinos en defensa de su hogar, se apresta a poner en claro el fondo de la cuestión y darle la vuelta a la propaganda antibritánica.

El de Conan Doyle es un libro apasionado. Lo escribe en diez días y lo pone al servicio de la propaganda para que se traduzca a un buen número de idiomas y se distribuya masivamente por el mundo -España incluida. Pero el hecho de tomar parte a favor de Inglaterra no quita interés a las palabras del autor. Quiere Conan Doyle convencer. Y sabe que para ello tiene que aparecer neutral frente a sus lectores. Convencido como él está de los argumentos ingleses en favor de la intervención en la guerra, no tiene inconveniente en conceder la razón a los boers allí donde considera que la tienen para exponer a continuación lo insostenible de su postura y defender la necesidad de terminar con una situación de injusticia flagrante.

Las distintas etapas de la configuración de Sudáfrica, con la creación de varios estados independientes cuando los colonos penetran en el interior del continente, los enfrentamientos entre estos estados y dentro de ellos entre los primeros pobladores y los recién llegados, los conflictos éticos relativos a la desigualdad de derechos entre ciudadanos y extranjeros, el enriquecimiento  y la corrupción que siguen  al descubrimiento y la explotación de las minas de oro y de diamantes y muchos otros temas se mezclan con la sutil argumentación política en defensa de posiciones tan difíciles de conciliar como el derecho de conquista y al mismo tiempo la generosidad con la que compartir con otros que no participaron en ella  ese derecho, la igualdad de todos los hombres y a la vez el trato diferencial con los pobladores originales, la fidelidad a unos valores y también la exigencia pragmática a prescindir de ellos.

El lector de hoy reconocerá la parcialidad del enfoque de Conan Doyle y condicionará su lectura del libro a la opinión que actualmente prevalece sobre la aventura colonial. Pero, asimismo, tendrá ocasión de atender de primera mano a la argumentación de quien vivió, inmerso en ese momento, el complejo fenómeno de la expansión colonial y los graves problemas que se derivaron de ella. Y hallará una excelente explicación, cuidadosamente elaborada y  llena de matices, para justificar la política fuera de sus fronteras de la gran potencia del momento como era la Inglaterra imperial. La guerra en Sudáfrica es un libro curioso e interesante a la vez. Un libro que deja ver un tiempo pasado, de fuerte complejidad, y que abre las puertas a una mejor comprensión del presente en un país tan singular como es Sudáfrica.

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lunes, 27 de junio de 2016

Patria o Muerte

Patria o Muerte

Alberto Barrera Tyszka
Tusquets, 2015
246 pp

Alberto Barrera, con su novela Patria o Muerte, nos lleva a la Venezuela de hoy de la que han desaparecido el Caribe, la selva y toda poesía, en un thriller político lleno de intriga.


Alberto Barrera Tyszka
Tusquets, 2015
246 pp






¿Y qué fue de Venezuela? Dónde están Chichiribiche, una especie de paraíso marginal en el Caribe, o el delta del Orinoco con sus pueblos perdidos entre regueros de agua envueltos en la selva, o Los Llanos con sus espacios enormes y aislados, o Canaima y los misteriosos tepuys? ¿Qué pasó con un destino que los viajeros acababan de descubrir y que de pronto quedó en nada? Que quedó en el olvido porque desapareció de los programas de las agencias de viajes como por ensalmo y de la imaginación de cualquier viajero.

Alberto Barrera nos lleva a la Venezuela de hoy. Una Venezuela sin ron ni islas Margarita que traigan los aromas de ese trópico que anhelamos en Europa, lleno de vida y bendecido por la naturaleza. Porque ese país, al menos en el imaginario colectivo, desapareció inmerso en un pulso feroz -en una guerra, para muchos- contra el imperialismo opresor que ejercían las potencias de afuera y los ricos de adentro a costa de la mayoría desheredada y abatida antes de la ascensión de Chávez al poder.

Como en una obra teatral, un cambio de decorado hace visible una realidad diferente, crea en el mismo espacio que antes conocía el espectador un lugar nuevo, y puestos a hablar de Venezuela un país distinto. En este cambio de escenario, en este trastrueque de ambientes y de luces está Alberto Barrera con su novela Patria o Muerte que nos lleva a la Venezuela de hoy de la que han desaparecido el Caribe, la selva y toda poesía. Una Venezuela partida por la línea que separa el oficialismo y la oposición e impregnada por una atmósfera de hostilidad, de sospecha, de temor de unos frente a otros bajo la mano férrea de lo que no es más que una dictadura militar.

Pero Alberto Barrera está muy lejos del panfleto. Nada en su novela suena a soflama política, aunque por supuesto su posición es clara a través de la narración y de sus personajes. Estamos ante una novela de intriga. Una novela política que si no fuera el reflejo declarado de una realidad nos haría hablar de una intriga policial. Todo transcurre durante los últimos meses de la vida de Chávez, aquejado de una enfermedad que lo lleva a Cuba y que es fuente de toda clase de rumores. Una atmósfera de desasosiego es lo que ahora da color al país y marca a cada uno de los bandos que intenta leer en ella, en esa incertidumbre que envuelve la vida del caudillo, tanto como el futuro el presente.

Personajes muy distintos se cruzan en el desarrollo de la trama y ponen en marcha lo que parece una simulación a escala menor de lo que resulta Venezuela entera.  Una especie de metáfora del país. Un médico, un periodista, un alto funcionario, unas militantes del chavismo, una víctima de la delincuencia común, la policía y el propio Chávez, sobre todo el propio Chávez se ponen en movimiento para representar una escena de amplio espectro que habla de la Venezuela de hoy.

Sin duda, el lector que tome en sus manos el libro tendrá sus opiniones formadas acerca del tema. Y es probable que no sean muy buenas en lo que a Chávez se refiere si las ha formado de lo que llega a través de los medios de comunicación. La Venezuela chavista espoleada por un líder marrullero, un militar golpista, un genio de la predicación televisiva y un incontinente verbal no puede dejar buen sabor a casi nadie. Pero he aquí que nuestro autor se muestra mucho más afinado de lo que dan a entender los trazos gruesos de una descripción tan abrumadoramente negativa. Y promueve la idea de que Venezuela no es solamente un circo.

Aunque el país se ha polarizado hasta convertirse en una caricatura burda, enrocada en los extremos, el carisma de Chávez es un prodigio de trabajo de manipulación y de inteligencia. Inteligencia mezclada con milimétrica ingeniería, pasión combinada con una lúcida intuición acerca de lo que esperan las masas desheredadas, conocimiento real y fina política expresada en forma de bravatas y groserías para crear una imagen cercana al pueblo y activamente opuesta a quienes fueron los amos de Venezuela antes del advenimiento de la revolución bolivariana.

Patria o Muerte es una excelente novela política que retrata un país donde todo fue eclipsado excepto la política. Un país que hace su vida partido en dos e irreconciliable. Hoy, al hablar de Venezuela vemos sobre todo eso y por este motivo resulta relevante, además de enormemente entretenida, la novela de Alberto Barrera que nos lleva a los entresijos de la actualidad y nos asoma a una realidad que casi parece una ficción.

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martes, 7 de junio de 2016

Estambul otomano

Estambul otomano

Juan Goytisolo
Península, 2015
142 pp.

El imperio otomano fue para occidente un gran desconocido. Envuelto en el misterio, las noticias que llegaban de él estaban más cerca de la fantasía que de la realidad. Con 'Estambul otomano', Goytisolo se propone abrir una puerta a la realidad.


Juan Goytisolo
Península, 2015
142 pp.





No es un secreto que Juan Goytisolo conoce el mundo musulmán sobradamente, ha escrito sobre él y da la impresión de sentirse a gusto en sus recovecos, sus particularidades y contradicciones. Y también, que ha dedicado a Turquía y al imperio y la cultura otomanas una atención muy especial. Es un maestro y su voz está cargada siempre de interés.

Estambul otomano forma parte de este universo en el que Goytisolo bucea para entresacar lo que hay de realidad en el relato confuso que ha llegado a nosotros a base de prejuicios, fabulaciones, viejas habladurías, escritos de viajeros pretéritos y demás invenciones que resultaron de la necesidad de dar rienda suelta a la fantasía.

El gran imperio que durante cerca de quinientos años reinó en lo que fueron tierras bizantinas, que sustituyó la cultura, las costumbres y la religión de orígenes clásicos que fueron las bases de Bizancio y que se convirtió en amenaza y al mismo tiempo en materia de admiración para Europa, fue, al fin y al cabo un gran desconocido.

Goytisolo, en este Estambul otomano que se reedita ahora, se propone poner las cosas en su sitio. Quiere matizar o desmentir tantos bulos como corrieron acerca del gran imperio del Levante y servirse de su capital para ir destacando temas que arrojen luz sobre ese mundo velado que fue Turquía hasta principios del siglo XX cuando se convirtió en república.

Estambul no se construyó en un día y como capital de los turcos fue una metrópoli espléndida durante siglos. Además, la distancia entre la vida del bazar y la del exclusivo entorno del sultán era absoluta. A lo largo de siglos y con tan abrumadoras diferencias no es de extrañar que la misma ciudad cambiara y que las noticias que llegaban de ella y de sus gentes fueran diversas y a menudo contradictorias. Pero tanto como el tiempo o las diferencias, influyó a la hora de transmitir a occidente una imagen distorsionada de la capital otomana, la desconfianza con que era vista aquella poderosa ciudad, capital de una nación enemiga, estandarte de una religión hostil y tan encerrada en sí misma que el viajero o el diplomático que regresaba después de haberla visitado acababa hablando de ella más por intuición o por lo que le contaron que como resultado de una experiencia real.

Para salir de tanto entuerto, Juan Goytisolo opta por la pedagogía, por ir poniendo en orden las ideas paso a paso. Y para ello, nos habla del imperio y de la concepción del poder que había tras él, nos habla de las costumbres que podían causar consternación y curiosidad por igual en Europa -el harén, el trato a las mujeres, la vestimenta, la fidelidad, la crueldad...- y nos habla de la combinación del mundo musulmán y del turco, que da lugar a ese curioso y temido ejército que fue el de los jenízaros o al florecimiento de derviches y de sectas que tanto marcaron ese imperio que creció bajo la protección absoluta del sultán.

Pero Goytisolo además de atender a estos trazos profundos que afectan a la cultura, a la religión o al poder, también mira a la calle, esa calle donde conviven con los musulmanes los judíos y cristianos, los funcionarios y comerciantes, los artesanos y marinos. Y le dedica atención al bazar, a los gremios y a los oficios diversos que daban vida a sus calles y que marcaron 'por abajo' la vida de Estambul como lo hizo 'por arriba' el sultán y toda la corte.

El tono de Goytisolo en este libro tiene mucho del que correspondería a un pequeño estudio académico, ordenado en la sucesión de asuntos por los que transita, acompañado de citas que explican o justifican su relato, equilibrado y bien medido de forma que ninguno de los temas resulta al lector abrumador. Más bien al contrario, breve y sin más extensión de la necesaria para darle un conocimiento justo y rico en contenido. Estambul otomano no es una guía al uso. No sirve para encontrar un monumento o informar sobre él a quien visite Estambul. Pero sí es una luz que ilumina la capital y buscando en sus raíces destaca esas esencias que hacen de la capital turca la ciudad más extraordinaria.

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miércoles, 25 de mayo de 2016

Una breve historia de los árabes

Una breve historia de los árabes

John McHugo
Turner, 2015
371 pp.

¿Qué hay detrás de mundo árabe para que resulte tan incomprensible a quienes nacieron en el mundo cristiano? "Una breve historia de los árabes" contribuye con singular acierto a responder a esta pregunta.



John McHugo
Turner, 2015
371 pp.






Con signos de urgencia y envuelto en el conflicto, el mundo árabe ha irrumpido en la actualidad de occidente como una forma de amenaza y sobre todo como una incógnita. ¿Qué hay detrás de ese mundo para que resulte tan ajeno e incomprensible a quienes nacieron en la órbita cristiana? En primer término, el mundo árabe ha pasado de ser un exotismo a convertirse en una realidad próxima y con muchas más variables que las de la simple imagen del desorden en un zoco o de la extraña melodía del muecín llamando al rezo desde lo alto de un minarete. El mundo árabe ha entrado en escena para occidente y la difícil relación entre ambos suscita interrogantes tanto en una como en otra parte.

Para comprender algo mejor lo que hay detrás de la superficie de ese universo complejo que es el de los países árabes merece la pena dejarse llevar por este libro apasionante, exhaustivo en información y ligero en lectura, que echa sus raíces en la Arabia sobre la que Mahoma sembró las semillas del islam y avanza en el tiempo hasta llegar a hoy y a los problemas que el mundo árabe plantea y tiene planteados.

Nada mejor que recoger el párrafo inicial del prefacio de esta 'breve historia de los árabes'  para escuchar cuál es el propósito del autor al plantearse este libro, absolutamente recomendable y que retendrá la atención del lector de la primera a la última página.

"Este libro examina la larga historia de los árabes para ver cómo ha conducido a los problemas que padece su mundo hoy, y por qué ese mundo resulta a menudo hostil e incomprensible para muchas personas en "occidente". ¿Los actuales disturbios distanciarán aún más a occidente y al mundo árabe, o son parte de un proceso purgativo que pudiera en última instancia exorcizar los demonios que se han interpuesto entre nosotros? El mundo árabe se halla en período de transición, pero por ahora es difícil ver hacia dónde se dirige."

John McHugo, el autor retrocede a los tiempos de Mahoma porque el islam discurre y se mezcla con el pueblo árabe y forma con él una alianza compleja y no siempre libre de contradicciones. ¿Qué le ocurrió a la cultura árabe para abandonar la posición de vanguardia de la que gozó, con pensadores liberales capaces de recuperar la cultura clásica de griegos y romanos antes de que la descubriera occidente?¿Dónde están los orígenes de la involución que desde principios de siglo XX se produce en una cultura que se abría a la europea con voluntad de progreso y como signo de modernización?¿Qué supuso el derrumbamiento de un imperio no árabe como fue el otomano y cuál está siendo el coste real de un conflicto como el palestino sobre el que gravitan intereses de lo más diversos y que ha generado las heridas más profundas?

Es del todo imposible dar respuesta a todo y la lectura de esta 'breve historia de los árabes' pondrá de relieve la extraordinaria complejidad que supone abordar la maraña de temas que se dan cita en ella. Pero por ello mismo resulta tan estimulante este libro que consigue trazar con claridad y de manera todo el tiempo interesante la trayectoria de un mundo cuya situación hoy acaba siendo tan complicado de entender.

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martes, 17 de mayo de 2016

Autostop. El manual para viajar a dedo por el mundo

Autostop. El manual para viajar a dedo por el mundo

Laura Lazzarino y Juan Pablo Villarino
La Editorial Viajera, 2016
125 pp.

"Autostop, el manual para viajar a dedo por el mundo" no es sólo un manual. Es una invitación a un modo de viajar habitual hace años entre los jóvenes y que sigue estando vivo.


Laura Lazzarino y Juan Pablo Villarino
La Editorial Viajera, 2016
125 pp.





Autostop, el manual para viajar a dedo por el mundo no es sólo un manual. Empieza por ser una invitación a un modo de viajar habitual hace años entre los jóvenes y caído en desuso en alguna medida por la inseguridad y sobre todo por la comodidad de viajar sin ninguna incertidumbre, con todo o casi todo planificado de antemano.

"El autostop -nos dicen los autores- entrega al viajero un mundo sin maquillajes donde la vida cotidiana se presenta desnuda de todo truco o preparación". No es un inconveniente, es la esencia misma del viaje. Es el modo de facilitar el contacto con otras personas, de hacer amistades, de gozar de la hospitalidad de los demás y de entrar en la vida de quienes viven en otros países de una manera distendida en un encuentro dictado por el azar.

Para el viajero hecho al avión, con los vuelos reservados y con un programa definido día a día, el pequeño libro que ahora aparece resulta el aviso -o mejor el recuerdo- de que hay otras maneras de viajar, gratas, enriquecedoras y llenas de experiencias inolvidables. Aunque lo hayamos olvidado, se sigue viajando en autostop y quienes eligen esta fórmula para el viaje siguen disfrutando como disfrutaban los jóvenes hace  cincuenta años.

Los autores del libro son, por supuesto, expertos en el tema. Expertos por reconocerles con este término una dilatada experiencia en recorrer el mundo a base de colocarse en un arcén y invitar a los conductores a llevarles. Pero no son profesionales del dejarse llevar. Lo suyo es conocer a la gente de cada lugar, es la conversación que fluye y aporta un sin fin de noticias, de confidencias y anécdotas, de informaciones sobre cómo se vive, como se siente y cómo se percibe el mundo allí donde se está.

Visto así, no es poco lo que ofrece el autostop, que exige, de quien lo practica, disponer de tiempo y perderle el miedo a tener que improvisar. Y porque no es poco, también es cierto que siguen con una vida saludable los colectivos en todo el mundo que apuestan por el método de levantar el dedo y que ofrecen apoyo a los aficionados.

Apoyo es seguramente lo más importante para quienes deciden lanzarse a esa piscina y todavía no lo han hecho. Porque tal y como avisan los autores de este manual, en el autostop más que la suerte influye la preparación. Cuenta un montón de pequeñas indicaciones que facilitan el viaje y rebajan o suprimen los inconvenientes que nacen del desconocimiento. "Esta guía -nos dicen- resumen quince años de experiencia en el viaje en autostop y desmenuza punto por punto todos los consejos imaginables, desde cómo situarse, cómo elegir la mejor ruta entre dos ciudades, cómo pedir pasaje en una estación de servicio o qué hacer una vez se está dentro del vehículo".

Son muchos los asuntos de los que trata el libro que tenemos entre manos. Siempre de manera concisa, sensata y orientada a la práctica. Y algunas veces, insertando el relato de algún viajero, a modo de anécdota, que ilustra el tema con una experiencia real ocurrida en cualquier parte del mundo. Los manuales son a veces un compendio de trivialidades. No es este el caso, aunque todo lo que se dice está lleno de sentido común. Lo que ocurre es que el sentido común cuando ampara a un contenido bien elegido, contado de manera económica y clara, y que apunta a ofrecer un servicio al lector se convierte en una virtud que facilita la lectura y ayuda a retener cada punto en el que se detienen los autores para reflexionar sobre él y ofrecer sus consejos.

Si por el tamaño fuera, el Autostop que escriben Laura Lazzarino y Juan Pablo Villarino pasaría seguramente desapercibido en el escaparate de cualquier librería. Es un libro de formato pequeño y de no muchas páginas. Pero no hablamos aquí de tamaño sino de interés y en ese aspecto es seguro que resultará más que atractivo para cualquiera que tenga en mente iniciarse en el viaje en autostop o para iniciados que dejaron la práctica hace tiempo y la recuerdan ahora con nostalgia.

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viernes, 6 de mayo de 2016

Viaje sin mapas: una aventura por el corazón de Liberia

Viaje sin mapas

Graham Green
Península, 2015
340 pp.

En 'Viaje sin mapas' Graham Green habla de un viaje casi a ciegas en pleno siglo XX. Sin noticias ciertas, preguntando a cada paso, por senderos poco o nada transitados el autor se adentra en un África que hubiera podido ser, en muchas etapas, la del siglo XVI.



Graham Green
Península, 2015
340 pp.





Por la misma razón que cuesta hacerse a la idea de un viaje sin un mapa que lo sitúe, cuesta entrar en este libro de Graham Green que desconcierta al lector y que lo deja, al principio desorientado.

Habría que preguntarle al autor si ha buscado a propósito o no la sensación de desconcierto que crea en este relato, cuyo arranque me atrevo a calificar de confuso, en torno a un viaje por la costa occidental de África, que acaba por llevarlo hasta Liberia. Adelanto que el término confuso no es necesariamente negativo. Hablo de un relato confuso con toda la prudencia sabiendo que Graham Green es uno de los escritores importantes en lengua inglesa del siglo XX. Confuso es El corazón de las tinieblas y acaba uno por concluir que la confusión es un atributo inseparable de África, de un continente donde las sombras desdibujan la aparente claridad del contorno y donde siempre hay algo oscuro y amenazante -la violencia, la enfermedad, la opacidad que rodea a lo desconocido- que condiciona el ambiente.

Graham Green con esas raíces católicas a las que no renuncia y con la sensibilidad moral que subyace a su escritura, contempla un continente enfermo donde es difícil descubrir rayos de esperanza. Enfermo como consecuencia de la destrucción de su forma de vida: como resultado de la imposición de una cultura europea que arrasó sus raíces. Los ingleses, dice al referirse a Freetown "habían plantado su sórdida civilización y luego habían escapado de ella todo lo lejos que habían podido. Todo lo feo era europeo (...) si había algo bello en el lugar era indígena". Y no es sólo la apariencia lo que delata la miseria que en África han sembrado los blancos. Es en lo más profundo del hombre donde su veneno ha hecho mella y ha destruido las virtudes naturales de los africanos. Green se indigna cuando denuncia que la administración colonial disfruta viendo como sus súbditos se convierten en bufones. De los negros "se esperaba que representasen el papel como hombres blancos y cuanto más copiaban a los hombres blancos, más cómicos les resultaban a los prefectos".  El resultado de la aventura colonial -dice- es que la figura del criollo ha acabado pareciéndose a la de un "chimpancé tomando el té".

Si algo desea no parecer Graham es pretencioso. No presume de las penalidades del viaje ni quiere construirse un papel de héroe explorando la desconocida África. Como viajero se reconoce un don nadie. "Era la primera vez que salía de Europa; era un completo aficionado (...) no tenía ni idea de la ruta que iba a seguir ni de las condiciones con que me encontraría". Por eso, sin un mapa preciso, sin más objetivo que el de terminar en Monrovia, el viaje que hace Green, y que nos cuenta, es el compuesto por una sucesión de lugares, imprevistos muchas veces, donde se detiene camino a su objetivo final.

De manera diletante, cambiando el foco de atención de un tema a otro, Graham Green va siguiendo un hilo que se hace evidente a medida que avanza el relato. Las escalas de su viaje a Liberia, sus paradas distintas van marcando el discurrir de su libro y dibujando esta perversa destrucción que descubre paso a paso y que acompaña el fondo del relato.

Pero hay mucho más y muy interesante en el relato de Green más allá de la visión general de la decadencia africana, porque su viaje, el viaje por tierra con un equipo de criados y porteadores por caminos de los que no hay noticias están llenos de situaciones y de experiencias que hablan -a pesar de estar en los años 30- de un África remota donde la civilización europea ha rozado la piel pero lo africano conserva una presencia abrumadora.

Las dificultades del viaje -dificultades físicas que imponen el clima y la geografía-, las dificultades de la organización, con el descontento de los porteadores inquietos a medida que avanza la expedición, la incertidumbre de los encuentros en las distintas poblaciones que atraviesa a lo largo del camino, el contacto con culturas extrañas con un fondo de espiritualidad casi clandestino, la duda constante sobre cómo continuar el camino hasta el destino final en Monrovia transforman la narración en un libro de aventuras. Un libro de aventuras cuyo protagonista ya no es un lejano Livingstone o un Stanley sino un viajero contemporáneo que habla desde un ayer muy cercano e igualmente sorprendente.

El de Graham Green es efectivamente un viaje sin mapas. Un viaje casi a ciegas en pleno siglo XX. Sin noticias ciertas, preguntando a cada paso, por senderos poco o nada transitados se adentra en un África que hubiera podido ser, en muchas etapas, la del siglo XVI, con sus comerciantes musulmanes venidos algunos de tierras lejanas, con sus jefes y sus hechiceros, con las penalidades de las tierras de naturaleza poderosa y en buena medida vírgenes. Viaje sin mapas resulta un libro apasionante. Nada mejor que empezar sus primeras páginas para introducir al lector en una aventura por este continente, misterioso y no domado todavía, que ha sido África hasta prácticamente hoy día.

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