martes, 5 de septiembre de 2017

La caída de los otomanos. La Gran Guerra en el Oriente Próximo

La caída de los otomanos

Eugene Rogan
Crítica, 2015
784 pp

'La caída de los otomanos' es una lección de historia novedosa y sumamente atractiva para quienes desean comprender un poco mejor Turquía.


Eugene Rogan
Crítica, 2015
784 pp






Turquía casi nunca ha resultado un país amable a ojos de occidente. En la frontera con Asia, de religión musulmana y con una cultura netamente distinta de la europea, se la ha visto más como una amenaza que como un estado vecino con el que es posible convivir.
De hecho, la historia que nos ha llegado y sobre la que se ha construido nuestra opinión sobre Turquía es la escrita desde la mirada de los europeos rechazando cualquier punto de vista que pudiera nacer del otro lado de la frontera, del lado turco.

La caída de los otomanos llena justamente el hueco que nace del relato efectuado desde un solo punto de vista y decide poner el centro de gravedad en Turquía para explicar desde ahí la última etapa de la vida del imperio otomano y su disolución para dar a luz a lo que sería la Turquía moderna.

Como todas las simplificaciones, lo del 'enfermo de Europa ', referido a un imperio moribundo y sin perspectivas de supervivencia, encerraba una verdad pero dejaba de lado multitud de asuntos de suma importancia. Ayudaba más a confundir que a comprender la realidad. Un imperio de más de cuatrocientos años no se liquidaba por una simple enfermedad, seguía siendo un organismo vivo, con una elaborada administración y con una relación entre naciones y países que formaban su imperio compleja, tejida a lo largo de mucho tiempo.

Es significativo que quien escribe este nuevo relato no es un historiador turco. Es un autor norteamericano sorprendido por la asimetría del trato dado a occidente y a Turquía cuya voz era silenciada y cuya presencia se veía por ello mismo privada de razones y deshumanizada.

Dos partes muy distintas componen este libro que interesa tanto por lo que supone de equilibrio sobre la historia ya pasada como por la luz que arroja para comprender algo mejor el presente.

La primera parte, muy estimulante, trata de de los años finales del siglo XIX hasta el inicio de la Primera Guerra Mundial. Años que ponen al imperio otomano en contacto con un mundo cambiante y lleno de amenazas que arrancan de la inestabilidad que se vive en Europa. El surgimiento de los nacionalismos, uno de cuyos episodios acabará siendo el asesinato del heredero del imperio austriaco y el inicio de la Gran Guerra, está en el origen de una fuerte convulsión en los Balcanes después de que el imperio turco perdiera Grecia, convertida en estado independiente, y de que se viera arrastrado a una sucesión de guerras regionales de las que salió fuertemente desgastado.

Sus enemigos tradicionales, los rusos que persisten en asegurarse una salida al Mediterráneo por territorios otomanos, el imperio austríaco con intereses en los revueltos países balcánicos sobre los que Turquía ejerce influencia, las potencias coloniales como Francia y el imperio británico mueven a su conveniencia las fichas de una partida en la que Turquía resulta en todos los casos perdedora.

El encono en el conflicto con Armenia aparece expuesto con detalle, azuzado por los rusos y utilizado como propaganda contra Turquía por las potencias occidentales que esperan sacar provecho de la situación. Y alimentado por el miedo de las autoridades otomanas de una desmembración del territorio nacional que hiciera ingobernable un imperio con demasiadas grietas para permitir una más en su corazón mismo.

La segunda parte del libro se centra en el papel de Turquía en el inicio y durante la Primera Guerra Mundial. Las sociedades secretas a las que se acusa de estar en el origen del supuesto complot contra Erdogan en el presente, están sin duda ninguna en el origen de la pérdida de poder del sultán y de la toma de las riendas del estado por los Jóvenes Turcos. Jóvenes y laicos pero rodeados de una sociedad intensamente religiosa con la que deben contemporizar en el intento de conseguir la misma modernización del imperio que ya intentó años atrás el sultán y de la que tuvo que arrepentirse al comprobar que para hacer frente a la hostilidad y codicia de los estados vecinos tenía que regresar a unir el país bajo el paraguas de los viejos valores otomanos.

El drama de los Jóvenes Turcos corre paralelo a las estrategias de las potencias continentales ávidas de recoger los despojos de un imperio al que ven sin recursos suficientes para defenderse. Las maniobras de Francia, Inglaterra, Rusia, Austria, ¡incluso Italia! llevan a Turquía a aliarse con Alemania, como última alternativa. Y generan una cadena de confusiones y errores de cálculo que van a tener dramáticos resultados.

El primero de los errores lo comete Alemania que supone que Turquía entrará fácilmente en guerra y que el sultán llamará a los muchos millones de musulmanes que viven bajo el dominio del imperio británico a emprender una guerra santa en nombre del islam, a enfrentarse a las autoridades fieles a la corona inglesa y a abrir un frente oriental que desbaratará los planes de Londres. Los turcos no desean entrar en guerra y apurarán hasta el último minuto para tratar de recomponer las alianzas que les permitan no involucrarse en el conflicto.

El segundo error de cálculo es el que cometieron los aliados de Francia, Inglaterra y Rusia convencidos de que el imperio otomano estaba al borde del colapso y en pocos meses caería derrotado. Nada de esto ocurrió. Una enorme capacidad de resistencia se levantó para hacer frente a los ejércitos aliados y, tras un inicio poco brillante en lo militar Turquía supo reorganizar a su ejército y mantener en jaque a sus enemigos durante años en una durísima guerra en los frentes orientales.

Si la primera parte del libro se inclina hacia la geoestrategia y profundiza en el contexto europeo que envuelve a Turquía y del que debe defenderse, la segunda parte gira sobre todo alrededor de la estrategia militar y de las batallas que marcaron el transcurso de la contienda y concluyeron con el desmembramiento de lo que había sido un gran imperio.

Una lección de historia, desde un punto de vista que ayuda a comprender mucho mejor Turquía, es la que nos ofrece este exhaustivo relato centrado en los últimos años del imperio otomano. Una lección de historia novedosa y sumamente atractiva para quienes desean comprender un poco mejor a ese extenso país en la frontera entre Europa y Asia que occidente ha visto siempre en la lejanía, como un vecino incómodo en el que es difícil, sino imposible, confiar.

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miércoles, 12 de julio de 2017

Dentro del Secreto. Un viaje por Corea del Norte

Dentro del Secreto. Un viaje por Corea del Norte

José Luís Peixoto
Xordica, 2016
240 pp.

Con buen tono y siempre una punta de humor "Dentro del Secreto" cuenta un largo viaje y una extensa reflexión sobre un país insólito como es Corea del Norte.


José Luís Peixoto
Xordica, 2016
240 pp.





Hay calificativos que convienen de manera especial a unos o a otros países. Extravagante quizás es el único aplicable a un solo país y ese país es Corea del Norte. Las noticias que llegan de los contados viajeros que han visitado el país han creado la imagen de que han estado en una especie de circo donde casi todo es a todas luces falso y que cada experiencia es un peldaño añadido a ese más difícil todavía que reta continuamente al sentido común. Un circo inquietante sujeto a un control férreo, con armas nucleares, empobrecido y con una población enajenada que poco tiene que ver con la que conocemos fuera de sus fronteras.

José Luís Peixoto, portugués, ha escrito novelas, poesía, teatro y está dispuesto a viajar a ese otro mundo que es Corea del Norte para conocer de primera mano lo que allí se cuece. Viajar con el atractivo añadido de que aprovechará las celebraciones del aniversario del nacimiento de Kim Il-sung, el fundador del nuevo estado, y participará en un recorrido especial que no suele estar abierto a visitantes extranjeros. El suyo promete ser un viaje excepcional.

Como es lógico, nuestro viajero ha leído sobre Corea, está bien informado y cuenta con la tutela rigurosa a la que se aplicarán los guías cuidando de su rebaño de turistas. Hace amago de sufrir cuando debe entregar en la frontera su teléfono móvil que no recuperará hasta la salida del país pero sabe que es parte del ritual con que el estado coreano recibe a quienes vienen de fuera. Y se sorprende de las explicaciones de la guía aprendidas como un loro y carentes de espontaneidad y vida. Pero la curiosidad, el espectáculo circense, va perdiendo brillo a medida que se prolonga el viaje y se repiten las escenas. Y deja paso al hartazgo porque es difícil mantener la broma a lo largo de la función, fingiendo que es real y con la presión de seguir la corriente a los guionistas asintiendo con una sonrisa a cada uno de sus discursos.

Sin embargo, y que haya una posición crítica, tampoco nos sitúa frente a un libro áspero. Que el autor transmita ese desasosiego creciente a lo largo del viaje no implica que abandone el humor y que su relato se convierta en una losa para el lector. Todo lo contrario. Las anécdotas que cuenta mueven a la sonrisa. La pelea con la hoja de afeitar, con el ascensor del hotel o con la dureza del colchón muestran a las claras que Peixoto es un escritor/espectador con cintura y que sabe poner distancia e ironía con aquello que está viviendo. Sabe y cuenta que el país que ve es de cartón piedra, construido para los turistas por unos artesanos torpes que no saben cómo ocultar la tramoya y que caen una y otra vez en el ingenuo ridículo de pretender deslumbrar a los occidentales con anuncios de el más moderno, el más grande o el más extraordinario.

Y por supuesto, además de comentarios y opiniones, José Luís Peixoto da noticia también de lo que ve a lo largo de su viaje, que no es poco. Habla de las fiestas y de cómo las celebran los coreanos, de sus entretenimientos, de ciudades y fábricas, de paisajes, de las carreteras y de la comida y del vestido de las mujeres, de la vida en el metro de Pyongyang y de los niños. Y, una y otra vez, de museos, monumentos y escenarios diversos donde el régimen se afirma y construye un mundo idealizado a mayor gloria de los amados líderes que iluminan el camino a la victoria final frente a los enemigos.

Seguramente el culto superlativo a la personalidad de los padres de la patria, Kim Il-sung, y de su hijo Kim Jong-il fallecidos pero mantenidos en un cielo trasladado a la tierra a base de enormes estatuas o de recuerdos allí donde dejaron su huella es lo que más va a llamar la atención del lector por lo excesivo y lo despegado de la realidad. Y agotada la capacidad de sorpresa será lo que más inquietud le va a generar en la medida en que es la expresión de un delirio colectivo que envuelve a la sociedad coreana, sin aspecto de tener fisuras, y que la empuja por la senda del conflicto con el resto de países -China incluida- que la rodean.

Dentro del Secreto cuenta un largo viaje y una extensa reflexión sobre un país insólito como es Corea del Norte. El hecho de que sea un portugués quien lo escribe da, sin duda, un matiz especial al relato y que sea un escritor más que un analista o un simple ´narrador´ de un viaje añade al libro un rico juego de registros. Quien quiera rasgar la envoltura que guarda el secreto de la Corea del Norte para enterarse como José Luís Peixoto de lo que se cuece dentro no tiene más que sentarse en un sillón y empezar a leer su libro.

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viernes, 23 de junio de 2017

El crisantemo y la espada

El crisantemo y la espada

Ruth Benedict
Alanza, 2011
384 pp.

Japón se revela no sólo como un país de cultura distinta de la occidental sino también como tan contradictorio que resulta incomprensible. El crisantemo y la espada profundiza en las raíces de la cultura japonesa para ayudarnos a comprender al país y a sus gentes.


Ruth Benedict
Alanza, 2011
384 pp.





El crisantemo y la espada se publicó por primera vez en 1946. Es un estudio de corte antropológico para entender Japón, su cultura y la mentalidad de sus gentes. Y después del tiempo transcurrido la pregunta que surge en primer término es si el Japón del que habla el libro tiene que ver con el Japón actual, si los japoneses no han cambiado tanto desde entonces que poco de lo que en el momento de publicarse el libro era cierto lo es en el momento presente.

Empecemos contando la historia del libro porque tiene su interés. En el curso de la Guerra del Pacífico, durante la Segunda Guerra Mundial, el gobierno norteamericano se plantea cómo interpretar el comportamiento de los japoneses en la contienda, su empecinada resistencia a pesar de su inevitable derrota y sobre todo qué hacer cuando gane la guerra y deba gestionar su victoria. ¿Cómo son los japoneses, cómo tratarlos y qué hacer con el país?

Para afrontar tantas preguntas se dirigen a una de las antropólogas de mayor prestigio en el momento y le encargan el estudio de cómo son los japoneses: cómo son en realidad, más allá de las apariencias. Porque a pesar de que hay mucha literatura escrita sobre ellos, lo que se desprende de lo que han dicho quienes los conocen es, no sólo confuso, sino radicalmente contradictorio. Los japoneses son de una cortesía extrema pero también de una brutalidad extraordinaria. Son de una fidelidad sin fisuras a quienes los mandan pero también rebeldes e insumisos en la misma medida. Son sutiles en sus gustos y sensibles hasta el último matiz, pero son igualmente rudos y descuidados en lo que afecta al cultivo y a la apreciación de la belleza. La ferocidad y el carácter primario del samurái convive con la espiritualidad que emana de la cultura japonesa y ambas, ferocidad y espiritualidad, se entienden hermanadas y formando parte de la misma cosa.

El crisantemo y la espada, un título que refleja la contradicción a la que se enfrenta el estudio, sigue siendo un libro extraordinario. Hay que leerlo con atención porque es un estudio profundo y con más contenido del que pudiera parecer a primera vista. No es el resultado de un análisis periodístico. Va mucho más allá, y paso a paso va abriendo temas con el fino bisturí de conceptos bien asentados para poner orden a esas contradicciones que aparecen una y otra vez y que requieren ajustes muy finos para su interpretación.

Ruth Benedict pone de relieve que Occidente ha estado mirando a Japón desde una cultura, desde una lógica y empleando un sentido común totalmente extraños a la cultura japonesa. Y es justamente un cambio de perspectiva, construyendo nuevos conceptos, lo que se precisa para empezar a comprender el alma japonesa y los principios que la guían.

Un montón de dichos conceptos es lo que nos desvela Ruth Benedict y desmiga para hacérnoslos digeribles a fin de ayudarnos a comprender las líneas maestras que orientan el comportamiento y el punto de vista de los japoneses. On, giri, chu, gimu, haji, jicho…  definen auténticas corrientes subterráneas que condicionan la vida de millones de personas sin que occidente haya sido capaz de percibirlas o de analizarlas en profundidad. Sin que haya podido conjugarlas para entender cómo juegan todas ellas al mismo tiempo y muchas veces en conflicto unas con otras, con resultados aparentemente inexplicables.

Entrando, además, en asuntos tan variados como la historia, la educación de los niños o la religión, el mundo japonés se revela en El crisantemo y la espada como un mundo extremadamente complejo. Pero hay que volver a la pregunta formulada al principio de si la situación al término de la segunda guerra mundial, la que sostiene el análisis que efectúa la autora, tiene todavía vigencia y si los japoneses, más orientados hoy al manga, el anime y la cultura pop, tienen algo que ver con los kamikazes que encomendándose al emperador se sacrificaban precipitándose sobre los barcos norteamericanos.

La respuesta no es evidente y quien visite Tokio o lea a Murakami sentirá la tentación de decir que hablamos de ‘japones’ distintos. Japones que han roto la línea de continuidad que los unía y que no se reconocen siquiera como de la misma familia. Pero no es tan sencillo llegar a esta conclusión que, además, seguramente no es la correcta.

Japón sigue siendo un país opaco. Es un país nuevo en muchas de sus formas de vivir y en el aspecto de sus ciudades que se han occidentalizado de manera evidente. Es un país decididamente moderno. Pero nada de ello impide que las mismas corrientes subterráneas que actuaban cuando la autora emprendió su investigación sigan haciéndolo ahora sobre un tablero de juego actualizado y más orientado al futuro que al pasado.

Carlos Rubio escribió su interesántisimo ‘El Japón de Murakami’ estimulado por la misma pregunta de si el Japón actual guarda o no relación con el mundo y con la cultura de los que procede. Y su respuesta es que si, aunque hubiera podido parecer que no a primera vista.

A pesar de que el encargo que recibió Ruth Benedict sea hoy cosa del pasado, El crisantemo y la espada sigue siendo un libro plenamente vigente, un libro complejo y sin embargo de lectura muy fácil. Quizás demasiado fácil porque invita a disfrutar de él leyendo de corrido cuando tal vez habría que tener papel y lápiz al alcance de la mano para ir apuntando conceptos e ideas que nos van a sonar a nuevos. Un libro que va a abrir nuestros ojos a una realidad que nos es desconocida y que no vendrá nada mal leer antes de visitar Japón o simplemente si se siente curiosidad por conocer mejor el país.

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viernes, 2 de junio de 2017

A la sombra de Europa. Rumanía y el futuro del continente

A la sombra de Europa

Robert D. Kaplan
El hombre del tres, 2017
367 pp.

Rumanía asoma de la mano de Kaplan envuelta en un escenario que la desborda en el espacio, en el tiempo y en un abanico de consideraciones tan complejo como extenso.


Robert D. Kaplan
El hombre del tres, 2017
367 pp.





Rumanía asoma de la mano de Kaplan envuelta en un escenario que la desborda en el espacio, en el tiempo y en un abanico de consideraciones tan complejo como extenso. No podía ser de otra manera viniendo de un autor que ha pasado de expresarse como periodista a hacerlo como analista profundo y profuso.

La Rumanía que presenta Kaplan es la que va a las raíces aunque parta del presente, o de varios momentos del presente. Un viaje justo tras la caída de Ceasceuscu y un par más en época reciente muestran el interés del autor en el país y la necesidad de varias aproximaciones para alcanzar una visión suficientemente reveladora de un lugar complejo, contradictorio y fundamental sino para Europa entera sí para Centroeuropa.

El interés casi obsesivo de Kaplan en profundizar nace siendo él joven y se contradice con el 'esencialismo' con el que lo han etiquetado algunos tras una lectura, quizás demasiado rápida, de su jugoso 'La venganza de la geografía'. Efectivamente, la geografía es la componente de los acontecimientos históricos y del devenir de los países sobre la que más llama la atención Kaplan. Es efectivamente el factor esencial que contribuye a la explicación de multitud de sucesos. Pero no es el único ni condena a la historia a moverse en determinada dirección. Como él mismo avisa, son multitud de circunstancias añadidas las que acaban conformando la realidad y la mueven por caminos a veces imprevisibles.

En sus explicaciones, el autor confiesa sus propios errores y el lector comprende el exhaustivo trabajo reflexión sobre Rumanía para lograr una fotografía completa y comprensible. Kaplan fue ferviente partidario de la intervención militar de los EE.UU. en Irak. Intervención desastrosa con un cúmulo de acontecimientos imprevistos e irresolubles. No se valoró en la medida suficiente, él mismo lo dice, el agudo antagonismos entre sunitas y chiitas que complicó el conflicto hasta el punto de hacer la paz imposible.

En esta estela de apurar en el conocimiento y de no dejar cabos sueltos, Kaplan pone de relieve la condición latina de Rumanía, rodeada de un entorno de países diversos que crearon  su identidad buscando en otras direcciones. Y trae hasta el presente el mundo bizantino, con su poderosa cultura, que tanto influyó en la consolidación de la personalidad del país.

El imperio otomano ejerció, por supuesto, una influencia también determinante y Kaplan se detiene a examinarla al detalle, lo mismo que la relación con Rusia, el otro gigante que pone a Rumanía en una posición de bisagra siempre amenazada por los intereses de las potencias vecinas. Una detallada lección de historia es la que despliega Kaplan con el ánimo de apurar hasta el final los argumentos. Pero no todo queda ahí porque el presente y sus inmediatos antecedentes, ocupan también un amplio espacio en el libro.

La etapa comunista es para Kaplan la traslación a la realidad del peor de los sueños. No es que el comunismo fuera un fracaso y terminara resultando una experiencia cruel para quienes lo vivieron. El comunismo, insiste, se desarrolló en cada país del este de Europa a su propia manera y dio lugar a modelos y formas notablemente distintas. La que tomó en Rumanía fue sin duda la peor. Rumanía fue para Kaplan la Corea del Norte cuando todavía no se había asentado la idea de esta forma tan extrema de régimen dictatorial. Con Ceascescu la Rusia de Kruschov y de Breznev, tan poco dispuesta a tolerar las disidencias, transigió con el vecino que no quiso saber nada de la desestalinización y se mantuvo firme a pesar del decidido giro de sus socios del pacto de Varsovia.

Ahí sí que la geografía, la responsable de ese papel de guardián necesario en la frontera de los Balcanes, volvió a jugar un papel en la resistencia de Rumanía a seguir la evolución que había emprendido su entorno y a convertirse en ese extraño cortijo donde Ceascescu y su poderosa mujer reinaron y al que llevaron a la ruina en un grado muy superior al de cualquier otro país de la órbita soviética.

Un intenso y extenso relato pone a Rumanía en el mapa, hablando del pasado y también del presente. Un relato hecho al hilo de viajes por ciudades y por distintas regiones que hasta no hace tanto fueron reinos y principados con fronteras siempre variables y con rasgos de personalidad propios. A la sombra de Europa exige una lectura atenta, pero es una extraordinaria lección que el lector agradecerá porque va a ayudarlo a comprender no sólo lo que ha sido y lo que es y supone Rumanía en la actualidad, sino también algunas claves de lo que se está jugando ahora en Europa.

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miércoles, 10 de mayo de 2017

Tetuán

Tetuán

Esther Bendahan
Confluencias, 2017
161 pp.

Un Tetuán entrañable -sefardí, español y marroquí al mismo tiempo- es el que nos trae Esther Bendahan echando mano a sus recuerdos de familia.


Esther Bendahan
Confluencias, 2017
161 pp.





Una pequeña colección, Zoco, nos lleva a distintas ciudades del mundo en un recorrido tan abierto como sugerente. Londres, Palmira, Roma, El Cairo, La Habana, Pekín … son algunas de las etapas de un itinerario que no para de crecer y que pone en manos del lector pinceladas, detenidas en el tiempo, de lugares de los que aprender y por los que dejarse llevar. Sólo pinceladas porque se trata de libros ligeros, de pocas páginas, que no pretenden un conocimiento enciclopédico de aquello de lo que hablan sino transmitir el resultado de una mirada, de una composición de lugar, de unas sensaciones que el autor comparte con quien lo lee.

Le toca ahora el turno a Tetuán, la pequeña capital marroquí, y durante un tiempo española, que no ha despertado mucho interés en quienes se han dedicado a la literatura de viajes. Pero cuidado, y viene a cuento de lo dicho más arriba, porque el Tetuán que asoma en este nuevo libro no es un Tetuán entero, no es lo que esperaría uno encontrar en Wikipedia. Se trata de un Tetuán tan real como parcial dado que fija el foco de atención en el entorno judío que, tras la expulsión en España de la población hebrea decretada por los Reyes Católicos, arraigó en la ciudad y prosperó con el tiempo.

La autora, Esther Bendahan, cuenta su propia historia y con ella la de la ciudad en que nació, entonces bajo el protectorado de España. El Tetuán del que nos habla es un Tetuán de tradición sefardí y también española, porque coinciden en su familia la condición judía y al mismo tiempo la peninsular. Si Tánger era un referente como ciudad internacional y multicultural abierta al mundo, Tetuán, mucho más discreta y más marroquí también, compartía con ella el rasgo multicultural y era un espacio de convivencia donde musulmanes, judíos y cristianos mantenían sus tradiciones en medio de la cotidianidad.

Muchos y variados son los temas que la autora trata para ir dibujando esa ciudad sefardita que conoce y añora. Y varios puntos de vista también son los que aporta en un relato donde la voz de quien habla es ella misma de niña y luego de mayor cuando regresa a la ciudad o simplemente cuando recuerda sus primeros años en ella.

La jaquetía, el viejo idioma español que conservaron y fueron modelando con el paso del tiempo los sefarditas del norte de África es uno de estos temas. Como lo es la privilegiada posición de los miembros de la colonia española con sus puestos importantes y con su modo de vida europeo y también las costumbres judías mantenidas como señas de identidad de la familia y que marcaban el ritmo y las maneras de la vida diaria. Las comidas, los vestidos, las fiestas y un largo rosario de anécdotas dan vida a este Tetuán insólito y desaparecido.

El Tetuán de Esther Bendahan es un Tetuán que fue. Que fue hasta hace muy poco pero que desapareció cuando la comunidad judía abandonó la ciudad para buscar asentamiento en otros lugares. Cambió Marruecos, independiente y soberano al fin, y cambió el mundo alterando patrones de convivencia que se habían mantenido durante siglos. Pero no hay duda de que Tetuán hoy es el heredera de alguna parte de esa otra ciudad con fuerte carácter de la que la autora nos habla.

Bienvenida sea esa mirada al recuerdo que ayudará al lector que quiera acercarse a Tetuán a recuperar parte de una riqueza que hoy permanece oculta y que se agradece que Esther Bendahan desvele, aportando valiosas las claves para volver a encontrarla.

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martes, 25 de abril de 2017

A Moscú sin kaláshnikov. Una crónica sentimental por la Rusia de Putin envuelta en papel de periódico

A Moscú sin kaláshnikov

Daniel Utrilla
Libros del K.O.
507 pp.

'A Moscú sin kaláshnikov' es un mosaico fresco, en tono ocurrente y distendido, que nos ofrece Daniel Utrilla para que aprendamos a mirar a Rusia con otros ojos.


Daniel Utrilla
Libros del K.O.
507 pp.





Daniel Utrilla la toma con Rusia, pero no la toma en contra sino a favor. Desde la primera página de este A Moscú sin kaláshnikov confiesa que lo suyo es un enamoramiento, que Rusia es como un imán que tira de él desde la infancia y que su atención ha venido orientada por este país exótico y contradictorio. Atención y también trabajo, porque su oficio de periodista le ha dedicado a cubrir noticias del país al menos durante los once años en que ejerció de corresponsal de el diario El Mundo y fijó su residencia en Moscú.

Periodista aunque un periodista un poco particular es como se describe a sí mismo Utrilla. Sus crónicas han cubierto la vida de Moscú cuando era la capital de ese extraño imperio que era la Unión Soviética y cuando el imperio se derrumbó con la desaparición de la URSS, con el terremoto que ello produjo y con la emergencia de una sociedad distinta, con nuevos personajes y nuevas esperanzas y preocupaciones.

Las crónicas son la vida de los periodistas, son lo que el lector recibe de ellos. Pero a Utrilla las sensaciones, lo que acompaña a los hechos y los domestica o los hace humanos le interesan tanto como los hechos mismos que sostienen los relatos que publican los periódicos. Utrilla escribe en paralelo para él. Toma notas que guarda en un cuaderno para no perder lo que no aparece publicado. Y es la mezcla del escritor de crónicas y de recuerdos, de hechos que van al punto y de reflexiones que los envuelven, de historia y de historias lo que compone la masa que se cuece en este Moscú sin kaláshnikov.

Moscú figura como protagonista en el título, pero once y más años con la atención puesta en Rusia dan para ampliar el radio de lo que abarca la mirada hasta mucho más lejos. De entrada Rusia desconcierta por su inmensidad. Una inmensidad a la que Utrilla saca punta porque le gusta juguetear con la inteligencia y desperezar las neuronas buscando un relato nada convencional. El humor acompaña al texto y el deseo de resaltar Rusia como algo tangible e imponente y no como un territorio lejano del que no recibimos más que noticias que poco nos importan llevan al autor a escorarse hacia una caricatura que el lector acepta como parte del juego.

¿Por dónde sacude Utrilla al lector adormecido para llevarlo a su realidad? Pues por todas partes por donde puede asomar una punta de curiosidad y por donde el enorme país se muestra y muestra su temperamento y su disparatada diversidad. A Rusia, nos recuerda, le debemos "desde las enormes novelas de Tolstoi y Dostoyevski que marcaron el rumbo de la literatura universal, hasta la experiencia del comunismo (que mostró a occidente que aquel no era el camino), el Spútnik, la tabla periódica de los elementos, Lolita, la radio (inventada por Alexánder Popov en 1895, y no por Marconi, según dicen por aquí), el Tetris, los tanques T-34, el vodka, Natalie Wood (de verdadero nombre Natalia Zajarensko), la ruleta rusa, la novia de Cristiano Ronaldo, el constructivismo o la organización del mundial de fútbol de 2018."

Como dice en la contraportada "este libro (...) es una guía para perderse. Para perderse por Moscú, por sus calles, barrios e iglesias y torres estalinistas, pero ante todo es una guía para perderse entre sus gentes, entre personajes reales que pasan por literarios (desde el embalsamador de Lenin, al sexólogo que conserva el pene de Rasputin, pasando por taxistas uzbekos forofos del Real Madrid, veteranos de guerra, modelos, oligarcas, inventores locos (...), y entre personajes literarios que pasan por reales (el príncipe Bolkónski, Natahsa Rostova, el doctor Zhivago)."

Un mosaico fresco, en tono ocurrente y distendido es lo que nos ofrece Daniel Utrilla para que aprendamos a ver Rusia desde otro ángulo. Para que esbocemos una sonrisa y relajemos el ceño que corresponde a la versión inquietante a la que estamos acostumbrados. Tal como reza el subtítulo estamos ante una crónica sentimental. Nada mejor que dejarse llevar por ella para mirar a Rusia con otros ojos.

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miércoles, 29 de marzo de 2017

Siria , el país de las almas rotas. De la revolución al califato del Isis

Siria , el país de las almas rotas

Javier Espinosa y Mónica G. Prieto
Debate, 2016
454 pp.

Si hubiera una sola recomendación a hacer sería no viajar a Siria. Pero conviene la lectura de 'Siria, el país de las almas rotas', para comprender su presente y recordar que ha sido un país acogedor y amable hasta hace no tanto tiempo.


Javier Espinosa y Mónica G. Prieto
Debate, 2016
454 pp.





Puede no resultar apropiado hablar de Siria, de la Siria actual, en un espacio dedicado a la literatura de viajes. Si hubiera una sola recomendación a hacer ésta debiera ser no visitar el país cuando, además, están huyendo de él sus habitantes abrumados por una guerra que lleva años destruyendo pueblos y ciudades y que se desarrolla en medio de una extrema crueldad sobre la población civil.

El caso es que conocimos una Siria acogedora y culturalmente deslumbrante hasta hace bien poco tiempo y por ello mismo conviene no olvidarla y ocuparse de qué ha sido de ella en los últimos años.

Javier Espinosa y Mónica G. Prieto conocieron el país hace ya tiempo y cubrieron como corresponsales de guerra los últimos conflictos del Oriente Próximo. Siria y la escalada de violencia que se desató después de la llamada primavera árabe ocupó su atención y los convirtió en testigos de un proceso que se inició como revuelta y terminó en guerra abierta con el estado islámico como uno de los protagonistas, el gobierno de Damasco en frente, diversas milicias acompañándolos  y la intervención internacional del signo más diverso para completar el reparto.

Javier, además de periodista, ocupó el difícil papel de rehén del Estado Islámico junto a otros occidentales secuestrados como él. Vivió momentos de extrema dureza y tuvo la oportunidad también de conocer las entrañas de ese extraño califato que se impuso en un amplio territorio con una política de terror convertida en su principal seña de identidad.

Siria, el país de las almas rotas es el relato de un camino al infierno. Cuenta lo que los autores presenciaron de primera mano cuando quisieron entrar en el corazón de la revuelta para contar lo que allí ocurría. No fue tarea fácil y el lector se ve enseguida sometido a la tensión de la vida clandestina de los movimientos y organizaciones enfrentados al régimen de Bashar al Asad. Su testimonio es duro porque se basa en la confrontación asimétrica entre una población al principio desarmada y un ejército con poderosos medios para reprimirla. Y continúa con el enfrentamiento entre las tropas del gobierno y cada vez más milicias, con la población siempre en medio y sufriendo las peores consecuencias de una guerra que terminó siendo de todos contra todos.

¿Es real lo que cuentan los autores? Sin duda ninguna. Con su libro ponen sobre todo de relieve el sufrimiento de la población y la responsabilidad de un régimen que impuso a su propio pueblo sufrimientos sin fin. El suyo es casi un 'diario' escrito por un observador en primera línea sobre el nacimiento de una guerra y la destrucción de una sociedad. Pero es también cierto que elude el análisis más amplio, el pasado histórico y el contexto internacional que explican buena parte de los acontecimientos.

No se trata de un reproche porque el libro es en definitiva el testimonio personal de algo tan real como es una guerra, un testimonio conmovedor y también un relato lleno de desasosiego. Porque, además del desastre que supone para la población, el conflicto acaba por doblegar la pasión 'revolucionaria' que alentó la primavera árabe con su genuina aspiración de libertad para convertirla en el oscuro callejón donde encuentra su caldo de cultivo el Estado Islámico.

El secuestro de Javier abre la ventana a un testimonio distinto, sórdido, cruel, arbitrario y extremadamente peligroso. Una nueva ideología que nada tiene que ver con el espíritu de libertad que guió los primeros pasos de la revuelta se impone con unos líderes al frente que ya no son idealistas ni profesionales de ningún ejército. Ahora son delincuentes los que han escalado los primeros puestos de la autoridad y los que mejor manejan el ejercicio del terror con el que se imponen.

El país de las almas rotas como reza el título es seguramente lo que mejor define a la Siria de hoy y lo que mejor muestra el libro de Javier Espinosa y de Mónica G. Prieto. No es un libro superfluo. Sería bueno leerlo con una cierta distancia para 'distribuir' mejor las responsabilidades de una situación donde hay demasiadas manos implicadas y demasiadas de ellas en la sombra. Pero es aleccionador asomarse al sufrimiento y también al nacimiento y al desarrollo de una barbarie que hubiera debido evitarse.

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