lunes, 20 de octubre de 2014

La rubia de ojos negros

La rubia de ojos negros

Benjamin Black
Alfaguara, 2014
336 pp.

Todos los ingredientes se han puesto en 'La rubia de ojos negros' para regresar a Los Ángeles de los años cincuenta y para llevar al lector por un rosario de peripecias que lo divertirán hasta descubrir, de sorpresa en sorpresa, el desenlace final de la trama.



Benjamin Black
Alfaguara, 2014
336 pp.





Quizás es Miami, con su arquitectura artdecó, con su legión de ricos y famosos refugiados en ella y con su entorno de marismas cuyos fondos parecen guardar oscuros secretos, la ciudad que mejor conserva esta atmósfera, despreocupada e inquietante a la vez, que puso de moda la novela negra más clásica –la de Chandler o Dashiel Hamet- y que fue la imagen de los Estados Unidos en los años cincuenta. La que conoció Europa a través de la novela y del cine.

Después, con el tiempo, una América más moderna, más joven y creativa y menos apesadumbrada ha sustituido a aquella de la que casi no queda recuerdo. Google, Apple, o Amazon hablan ahora de un país que parece siglos más moderno que aquél de detectives malcarados, de oficinas oliendo a tabaco y de rubias abrumadas por graves secretos.

La América digital y creativa ha enterrado a la de los polis con sombrero y gabardina, hasta el punto de que la nueva no guarda ya recuerdo de la antigua. No parecen ni de la familia… hasta que llega a las librerías La rubia de ojos negros. Un libro con el que hemos podido regresar a la América que conocimos.

Como en las novelas policiacas, los muertos acaban apareciendo y en nuestro caso aparece la América de los años cincuenta en la versión más auténtica. Y no en Miami sino en Los Ángeles. Los Angeles de Philip Marlow porque el juego que se trae Benjamin Black es justamente enlazar con los episodios del famoso detective y servirnos en bandeja uno más.

La verdad es que el reto tenía enjundia y, además, una buena dosis de riesgo. No es nada fácil seguir el rastro de Raymond Chandler, de uno de los más grandes del género, y suplantarlo frente a la máquina de escribir. Pero el resultado ha sido un éxito. Máquina de escribir y no un ordenador es lo que parece resonar en la lectura de la nueva novela y con ella parecen regresar también todos los ingredientes que componían esa América que dimos por olvidada.

Ni la América y la novela de Chandler son literatura fina. No hubiera funcionado bien un estilo demasiado sutil, ni un relato que hubiera aspirado a la perfección. Un toque marrullero y algún deje de ordinariez eran necesarios para retratar a una sociedad cuyas élites, desde lo más alto se hundían en lo más bajo mientras guardaban en el armario algún que otro cadáver y quebraban la imagen idílica de la propaganda de un país ejemplar y salvador del mundo tras el descalabro de la segunda guerra mundial.

Benjamin Black domina los trucos y las maneras de Chandler y construye con ellos un Marlowe tan creíble como el de su creador. Derrotista, inoportuno, de humor melancólico, ingenioso para cosas sin importancia, sobrado sólo en apariencia …  así es nuestro hombre. ¿Y qué hay de América en todo ello? Pues hay todo lo que la propaganda no muestra y unas cuantas pinceladas del país real. Hay la imagen del fracaso que se oculta tras el escaparate de una sociedad triunfadora, la imagen también del individuo solitario y envuelto en la rutina que contradice el mundo feliz de las mil oportunidades que se exportó para el consumo nacional e internacional, la imagen de provincianismo y de una falta general de cultura que alcanza a las élites y que empaña el orgullo del gran sueño americano y están los ricos riquísimos con sus disparatadas mansiones con criados y piscinas donde suele aparecer, hecho un amasijo, algún muerto incómodo en el fondo.

Todos los ingredientes se han dispuesto cuidadosamente en la cocina de esta novela y de esta rubia seductora que corta el aliento de Marlowe y de todos quienes se tropiezan con ella. Todos los ingredientes para regresar a Los Ángeles de los años cincuenta y para llevar al lector por un rosario de peripecias que lo divertirán hasta descubrir, de sorpresa en sorpresa, el desenlace final de la trama.

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jueves, 9 de octubre de 2014

Viajeras. El manual para preparar tus viajes y lanzarte a descubrir el mundo.

Viajeras

Varias autoras
La editorial viajera, 2014
227 pp.

Atención a este libro que se presenta como un manual pero que en lugar ser un listado de instrucciones se plantea como un abanico de experiencias y de consejos, ordenados, razonados y contados en un tono convincente, distendido y próximo.



Varios autores
La editorial viajera, 2014
227 pp.





Atención a este libro que se presenta como un manual pero que va más allá porque, en lugar ser un listado de instrucciones, se plantea como un abanico de experiencias y de consejos, ordenados, razonados y contados en un tono convincente, distendido y próximo, que suscita continuamente el interés del lector.

Viajeras es un libro práctico. Pero es más bien una conversación entre amigos. O entre amigas, porque tal como indica el título, va dirigido a las mujeres. Mujeres que se disponen a viajar y con ello a enfrentarse a las incertidumbres que supone poner un pie en lugares poco conocidos y abordar los innumerables problemas prácticos propios del marcharse lejos de casa.

Seguramente, el mayor atractivo de Viajeras es la diversidad de puntos de vista. Lo que no significa que haya mensajes contradictorios sino muchos y complementarios, de forma que el conjunto abarca un abanico de ideas y sugerencias rico y matizado. Seis han sido las autoras directas del libro, que cuenta además con una breve pero estimulante introducción de Cristina Morató. Y nueve han sido las colaboradoras que han participado igualmente en el texto para hacer más consistente el contenido y para cubrir un horizonte más extenso.

Quizás el mayor elogio que se le puede hacer a Viajeras es que ha sabido eludir el riesgo de ser un libro trivial. Y además el no haber caído en la tentación de no ser más que un libro a la medida de ese hueco de mercado que es el de las mujeres viajeras. Ni trivialidad, ni oportunismo asoman en este 'manual' necesario y pensado, sino para romper barreras, si para hacer más fácil el viaje, evitar muchos de sus inconvenientes, minimizar sus riesgos cuando los hay y acrecentar el disfrute que persigue el propósito de viajar.

El cómo viajar, el porqué de viajar -o de no viajar- sola, la salud, la seguridad, el equipaje, los asuntos de dinero y la elección de a dónde ir y de cómo decidir van conformando los temas del libro que cubre una enormidad de asuntos para los que da trucos, ideas de todas clases y recomendaciones concretas y acertadas.

Ah, y una cosa más es un libro lleno de pasión. De pasión prudente y razonada, pero de pasión al fin y al cabo porque quienes han participado en él han descubierto en los viajes un espacio de libertad , de conocimiento y de contacto humano que las ha cambiado para bien y las ha enriquecido. Para todas ellas el mejor y más importante de los consejos es viajar. Viajar de cualquier modo, aprovechar toda ocasión y disfrutar de las experiencias inolvidables que quedarán en el recuerdo al regreso.

"No existe ninguna excusa -dice Cristina Morató en su prólogo- para quedarse en casa y soñar sentada en el sofá con ese viaje que siempre hubieras querido hacer. Desde los tiempos más remotos las mujeres se han lanzado a explorar los espacios en blanco de los mapas. (...) Hoy las viajeras no tenemos límites para hacer realidad nuestros sueños de aventura. Sólo hay que leer este libro para descubrir que el viaje no sabe de sexos y también que al hacer la maleta ya no hay vuelta atrás. Y que nunca volverás a ser la misma."

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lunes, 29 de septiembre de 2014

Una mujer en las Montañas Rocosas

Una mujer en las Montañas Rocosas

Isabella L.Bird
Erasmus, 2014
189 pp.

El nombre de Isabella Bird no acostumbra a aparecer entre los de las más famosas viajeras. Y es una lástima porque relatos como "Una mujer en las Montañas Rocosas" son de lo más estimulantes y del mayor interés aún ahora.



Isabella L.Bird
Erasmus, 2014
189 pp.





No descubro nada reconociendo que las mujeres están de moda y que, en esa misma tendencia, las mujeres viajeras lo están también. Resulta que un selecto club de mujeres se atrevió, lo mismo que un selecto club de hombres, a salir de casa para recorrer el planeta por caminos poco convencionales y traer noticias de mundos desconocidos.

Isabella Bird forma parte de ese grupo de mujeres aunque su nombre no acostumbra a aparecer entre los de las más famosas. Y es una lástima que sea así porque sus relatos son de lo más estimulantes y del mayor interés aún ahora. De ahí que haya que hacer caso a la edición en castellano de Una mujer en las Montañas Rocosas y que haya que recomendar su lectura a todos los aficionados al género de los viajes.

Tanto como hablar del libro, merece la pena hablar de la autora. Su sola trayectoria dispara el interés del lector y explica el del contenido del libro. Cuenta una de las solapas del libro que Isabella Lucy Bird nació en Gran Bretaña a mediados del XIX, hija de un clérigo y con una salud enfermiza. Una salud enfermiza pero que debió ser de hierro porque murió con casi ochenta años. Y que le sirvió para que, en lugar de una vida normal para una señorita de la época, su padre estuviera dispuesto a financiar unos viajes que la alejaran del duro pelear de la vida diaria en Inglaterra. Cuenta el libro que su primer viaje fue a Australia. Luego visitó Hawai y las islas Sándwich. A continuación viajó por el Oeste americano. Más tarde conoció Japón, China y Vietnam. Y también fue a Corea y a Marruecos donde convivió con los bereberes. Además, tuvo tiempo de aprender medicina e ir a la India para ejercer en este terreno y luego, con el ejército, a Bagdad cumpliendo también con funciones médicas.

Currículum impresionante y suficiente para advertir al lector que se encuentra ante una escritora con experiencia y de talento excepcionales. Una escritora de mentalidad práctica, viajera por vocación y sin interés por la literatura. Lo suyo es el viaje, sus penurias y sus recompensas y las reflexiones que le despierta todo aquello que ve. Isabella Bird no viaja a cargo de ninguna fundación ni sociedad geográfica o académica que exija un informe sobre sus andanzas o un ciclo de conferencias al regreso. Viaja por su cuenta y lo que escribe son cartas que envía a su hermana poniéndola al corriente de sus periplos. De ahí que su relato sea especialmente espontáneo y se desarrolle sin el filtro de lo que se supone correcto cuando lo van a leer los demás.

Una Mujer en las Montañas Rocosas es el relato de un viaje por el Oeste norteamericano. Ese Oeste que hemos vivido en las películas mediatizado por la imagen que Hollywood y la ‘historia’ americana habían construido para el propio consumo. El relato de Isabella Bird es un relato ‘en directo’, a pie de realidad y desde la óptica de una mujer educada en la buena sociedad. Mujer dura, hecha a las penalidades del viaje, resistente y atrevida, que se aventura en un mundo hosco, donde no hay espacio para sutilezas porque la supervivencia es dura y la brutalidad forma parte de las herramientas para manejar el día a día.

La sensibilidad femenina está presente a lo largo del libro en las descripciones de la belleza del paisaje, de los colores, del aroma de la atmósfera, de los tonos de la luz, de la variedad de las plantas, de la grandeza de los horizontes… Y están también presentes los prejuicios de la época que hoy suenan como políticamente muy incorrectos. “Esas gentes –dice de los indios squaws- representaban una impresionante incongruencia en medio de los signos de una omnipotente civilización (como era la del hombre blanco)”. O cuando se alinea con las ideas del juez Lynch a favor de los métodos más expeditivos –a la horca me refiero- para poner orden y ejercer, sin remilgos de ninguna clase, la justicia.

El Oeste que nos deja ve la autora son las dos cosas, brutalidad y extraordinaria belleza, pero es, sobre todo miseria. Y eso es seguramente lo màs interesante del libro. La imagen de la vida cotidiana de los primeros pobladores de ese enorme territorio arrebatado a los indios y que los blancos empiezan a domesticar a base de ingentes sacrificios y penalidades. Vida miserable, niños miserables, hambre, trabajo de sol a sol, moscas, cucarachas, calor abrasador en verano y frío insoportable en invierno, casas inhóspitas, privaciones constantes forman la rutina de muchos de los que buscan en el Oeste un medio de vida. Y además una terrible soledad para las familias que fueron ganando territorio estableciéndose en lugares cada vez más remotos, con la inquietante presencia de los indios, tocados todavía con plumas, merodeando con sus rebaños y poniendo en contacto mundos absolutamente ajenos.

Granjeros, cazadores, mineros, bandidos va encontrando Isabelle Bird lo mismo que encuentra la degradación moral que acompaña a los lugares donde la cultura no se ha asentado y donde la dura supervivencia obliga a los hombres a superar los límites de la decencia. La ‘astucia’, se queja, domina por todas partes las relaciones. Una astucia que ha derivado de la suspensión de las reglas de la honestidad para obtener beneficios ilícitos en cualquier trato con los demás. Y que responde a una ley que se ha impuesto en ese enorme territorio de frontera: la ley del dinero a la que rinden culto sin limite hombres y mujeres.

La América ´salvaje´ se abre paso en este libro singular, el libro de una viajera atípica dispuesta a viajar sola para conocer de primera mano aquello de lo que los demás conocían de oídas. Un libro excelente, interesante y totalmente recomendable para quien quiera conocer de primera mano cómo era ese territorio mítico que hoy llamamos el Oeste Americano.

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jueves, 11 de septiembre de 2014

En la Patagonia

En la Patagonia

Bruce Chatwin
Península, 2014
246 pp.

Una nueva edición en español del clásico relato de Chatwin vuelve a ponerlo de actualidad y el lector descubre que no ha perdido nada de la frescura que tuvo cuando se publicó por primera vez.


Bruce Chatwin
Península, 2014
246 pp.





Desde su primer libro, En la Patagonia, Chatwin se encumbró como el gran escritor de viajes del siglo XX, un siglo en el que todavía había cosas que contar de algunas partes recónditas del mundo. Se trataba de relatos que los lectores leían con avidez como noticias venidas de algún lugar inaccesible del planeta. Y, por consiguiente, como noticias, también, traídas por un escritor atrevido y con arrestos suficientes para perderse por mundos desconocidos.

En la Patagonia se publicó por primera vez en 1988 y ni lo avanzado del siglo ni el lugar, en países tan civilizados como eran la Argentina o Chile, permitían comparar a Chatwin con un doctor Livingstone. El éxito de Chatwin no venía de la exploración inédita ni de las penurias –que las hubo- sufridas durante el viaje. Venía de su capacidad narrativa, de su simpatía personal, de su extraordinaria cultura y de la proximidad que lograba con el lector al narrar sus experiencias como si se tratara de lo más natural del mundo.

La cultura a Chatwin le venía de familia, de su educación, de su curiosidad y la inteligencia que le permitió escalar a las alturas de la casa de subastas Sotheby’s... hasta que se cansó y decidió que lo suyo eran los viajes. La Patagonia había sido hasta entonces un sueño que se disponía a realizar.

Una nueva edición en español del clásico relato de Chatwin vuelve a ponerlo de actualidad y el lector descubre que no ha perdido nada de la frescura que tuvo cuando se publicó por primera vez. Notará el gozo de enfrentarse a una lectura fácil y fluida que discurre sin que se dé cuenta, una lectura donde lo extraordinario aparece de un modo natural y donde los hechos cotidianos van apareciendo tratados con sensibilidad para envolverlos siempre de una atmósfera de calidez en el fondo.

Chatwin es el protagonista, su voz está siempre presente a lo largo del relato. En realidad lo que escribe es un diario de viajes, pero sin días. Una narración organizada por escenas que suceden a lo largo del camino, como un mosaico donde se van disponiendo encuentros, noticias o recuerdos. Y que Chatwin matiza con el tono reflexivo y sencillamente culto que lo caracteriza.

Paisajes, aromas, sensaciones, gentes… acompañan el relato de viaje por la Patagonia que discurre sin prisa y transmite una sensación de calma en el lector. El viaje de Chatwin es como los de antes, con tiempo, pero sin aparente sufrimiento, sin esfuerzo, por caminos seguros, en autobús o en la furgoneta de un vecino que se ofrece encantado a llevar de un sitio a otro al viajero.
Y para resultar atractivo, Chatwin juega con historias que combina con el viaje real  y lo animan con cierto aire de novela. El olvidado reino de la Araucaria, las correrías de los pistoleros americanos que buscaron refugio en los más recóndito de la América del sur, el fraude de los descubridores de maravillas prehistóricas o la vida de los galeses o alemanes instalados en  haciendas perdidas van trazando líneas argumentales que acompañan al viaje real y le van dando, paso a paso, colores distintos.

No hay heroísmo en Chatwin, no hay penalidades porque eso no va con él. Como buen viajero en la tradición inglesa, asume las incomodidades de manera natural. Forman parte del viaje y son uno de los componentes de su atractivo. Son parte de la tierra áspera por la que ha elegido viajar y también de  la vida que rodea a la gente con quienes se encuentra y con quienes se mezcla. Porque si algo distingue a Chatwin es su carácter sociable, su enorme capacidad para conectar con las personas y para intimar con ellas y conseguir que le cuenten algo de  sus vidas.

En la Patagonia es un clásico que no ha caído en el olvido. Se acaba de reeditar en castellano. Con él, acercarse de nuevo a Chatwin y a cómo eran el sur de Argentina y de Chile treinta años atrás será un excelente ejercicio de lectura para el aficionado a la buena literatura de viajes.

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lunes, 25 de agosto de 2014

Los perros de Riga

Los perros de Riga

Henning Mankell
Tusquets, 2002
336 pp.

Una lectura de verano, fluída, con las intrigas propias de la novela negra y situada en el Báltico es lo que ofrecen Mankell y sus perros de Riga.



Henning Mankell
Tusquets, 2002
336 pp.





Una lectura de verano, fluída, con las intrigas propias de la novela negra y situada en el Báltico es lo que ofrecen Mankell y sus perros de Riga.

Hablamos de puro entretenimiento, de tramas oscuras, de corrupción, de inconfesables intereses que mantendrán entretenido al lector mientras contempla cómo Wallander trata de manejarse por la tela de araña que le envuelve y que cubre el secreto que necesita desentrañar. Como en el resto de novelas de Mankell, Wallander es el policía solitario y humano, dotado de esa normalidad tan palmaria que acaba por convertirse en el rasgo de su personalidad más sobresaliente. Dudas, pequeños afectos, frustraciones, inseguridad, obligaciones...  todo un repertorio de sentimientos y de rasgos de carácter acompañan el quehacer del policía de pequeña ciudad que debe enfrentarse a retos aparentemente simples y que crecen a medida que la novela avanza para exponerlo a los mayores riesgos.

Dos muertos, en un bote salvavidas que llega a la costa sueca, llevan a Wallander a Letonia a donde conducen los hilos de la trama. Y Letonia, la Letonia que emerge a través del embrollo policial, es el tema que interesa a la hora de hablar de Los perros de Riga en este momento, más de veinte años después de su publicación.

De las capitales Bálticas poco queda que recuerde al viajero el pasado soviético. Barrios de casas sencillas en la periferia del centro histórico son testigos de una época que duró hasta la caída del muro de Berlín. Pero la mayor parte de las ciudades han sido repintadas, arregladas con esmero, adornadas y rehechas de modo que ya no es fácil reconocer las señas de un pasado oscuro y reciente.

Los perros de Riga es un regreso a este pasado. Pero a un punto muy particular de él. Es un regreso a cuando la Unión Sovíética comienza a desmoronarse y, manteniendo todavía su imperio, empieza a levantar la bota que mantiene sujetos a los países sobre los que ha ejercido su dominio. Letonia es uno de ellos y en ese momento no se ha escrito todavía -del mismo modo que no está del todo escrito aún- el devenir de los países de esa frontera que Churchill bautizó como el 'telón de acero'.

¿Qué vemos en la Letonia hoy que nos parece tan natural? Vemos el resultado de una aventura política que termina con las repúblicas bálticas mirando a occidente y dentro de la Unión Europea. Pero cuando Mankell escribe, casi toda la partida está aún por jugar y las partes mueven sus peones en la sombra. La URSS ha perdido fuelle y en los países de frontera es donde se hallan los eslabones más débiles de su administración, de la fidelidad del pueblo y también de la resistencia frente a occidente. El futuro de Letonia, además, es especialmente lábil y puede ocurrir cualquier cualquiercosa. Ni tiene los lazos de hermandad que tiene Lituania con Polonia, ni tiene los de Estonia con Finlandia. Letonia bascula hacia Rusia con mayor naturalidad y Mankell, desde su observatorio en Suecia aventura una conspiración, en formato de novela negra, que desvela  las corrientes que decidirán la deriva de las repúblicas bálticas en una u otra dirección.

Cuando en el sur de la línea que separa históricamente el imperio ruso del resto de Europa se produce un incendio como el que afecta a Ucrania, volver la mirada al norte tiene un indudable interés. Y hacerlo desde la ficción para soslayar por un momento la gravedad del problema es un excelente remedio que asegurará un buen rato de entretenimiento al lector durante el verano y le permitirá hacer volar la imaginación sobre lo que fue y lo que pudo haber sido.

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martes, 12 de agosto de 2014

Sangre y pertenencia. Viajes al nuevo nacionalismo

Sangre y pertenencia

Michael Ignatieff
El Hombre del Tres, 2012
311 pp.

Ignatieff analiza los nacionalismos, un fenómeno teóricamente anacrónico en los tiempos de la globalización pero que se mantiene con una fuerza que es imposible ignorar.



Michael Ignatieff
El Hombre del Tres, 2012
311 pp.





Cuando sale de su casa, el viajero necesita claridad para comprender lo que tiene ante sus ojos. Claridad para compensar una realidad cuyo idioma desconoce y cuyas claves no posee. Por eso, los estados tienen tanta significación. Francia, la India, Chile o Filipinas están claramente definidos. Sólo llegar, los funcionarios que regulan las fronteras, debidamente uniformados, muestran al viajero que está pisando una tierra distinta de la viene. Pero la realidad es más compleja. ¿Qué busca el viajero cuando desea conocer otros países y otras gentes?

Seguramente busca, en eso que llamamos país y que tiene una identidad superficial clara, un contenido más complejo que le permita compartimentar, hallar similitudes y diferencias, en definitiva distinguir dentro del conjunto y encontrar y conocer las piezas que componen la totalidad. Comunidades, pueblos, poblaciones, etnias, razas, naciones, países, estados… forman configuraciones diversas de la población de una región, de un país o de un continente. Y dado que los miembros que componen cada una de estas unidades comparten entre ellos tradiciones, rasgos culturales, modos de vida, lenguas, formas de trabajo y las expresiones vitales más diversas, el viajero precisa identificarlas si no quiere pasar a su lado sin reparar siquiera en su existencia.

De ahí el interés de entrar en un tema, el del nacionalismo, que se ha convertido en polémico y además en un asunto absolutamente incomprensible para muchos. El autor de Sangre y Pertenencia, Michael Ignatieff, canadiense, de madre británica y de abuelos rusos, que ha vivido en los lugares más diversos, expresa su ingenua sorpresa de ciudadano del mundo ante el fenómeno del nacionalismo. Un fenómeno teóricamente anacrónico en los tiempos de la globalización pero que se mantiene con una fuerza que es imposible ignorar.

¿Por qué del auge del nacionalismo? Unas breves páginas de análisis introducen las pautas esenciales para entrar en el fenómeno y empezar a comprenderlo. Nadie debe esperar de estas pautas una claridad meridiana, porque bajo el nombre de nacionalismo son numerosas las fuerzas que actúan y que agitan los hechos con resultados muy distintos.

Pero Ignatieff sabe de lo que habla. Nació en Canadá y es profesor de Derechos Humanos en la universidad de Toronto, como lo fue de las universidades de Cambridge, de Oxford y de Harvard. En Canadá fue el lider del partido liberal, ocupó un escaño en el parlamento y tuvo que vivir de cerca el fenómeno secesionista de la provincia de Quebec. Con este bagaje Ignatieff recorre los fundamentos del nacionalismo y busca la explicación a seis casos del presente separados por la geografía, por las condiciones en que se desarrollaron, por sus orígenes y por el desarrollo que tuvieron.

Seis casos, que se concretan en seis viajes para tocar la realidad, además de haberla estudiado, y para hablar con la gente que pudiera expresar los sentimientos y la forma de ver la situación desde ángulos diversos.

Los países -no necesariamente estados- que componen este ‘viaje’ al que hace referencia el subtítulo del libro, son además lugares en los que ha vivido el autor y por consiguiente sobre los que él mismo tiene opinión. Serbia y Croacia, Alemania, Ucrania, Quebec, Kurdistán e Irlanda del Norte componen los distintos capítulos del libro y sirven para comprobar la complejidad, las contradicciones y los ingredientes tan particulares que han animado el poderoso sentimiento nacionalista que se ha desarrollado en todos ellos.

El nacionalismo está ahora de actualidad. Aunque el libro se editó por primera vez en 1993 y aunque situaciones como las de la antigua Yugoslavia han cambiado desde entonces, la base del conflicto se mantiene y sin que haya ahora un estado de guerra como había entonces la confrontación entre comunidades se alimenta de las mismas raíces. Y si el ambiente en Yugoslavia se ha serenado y el problema parece haber perdido gravedad, no ocurre lo mismo en el caso de Ucrania en el que Ignatieff entra mostrando el potencial explosivo que encierra.

Europa, América y Asia son los continentes a los que apunta el autor eligiendo sólo unas pequeñas muestras y poniendo de relieve que el problema no tiene fácil solución. Aunque no sea un libro de viajes, la lectura de Sangre y pertenencia ayudará a conocer mejor el mundo en el que nos movemos. Será una lectura aleccionadora e interesante que dará al lector indicaciones sobre estas corrientes subterráneas a veces y más explícitas otras que configuran la población y el discurrir de los países.

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viernes, 25 de julio de 2014

La Alemania de Weimar. Presagio y tragedia

La Alemania de Weimar. Presagio y tragedia

Eric D. Weitz
Turner, 2009
472 pp.

'La Alemania de Weimar' nos habla del pasado y también del presente. Nos recuerda una Alemania llena de vitalidad pero arruinada, con una sociedad hambrienta y sin esperanza, preparando el camino a la segunda guerra mundial.



Eric D. Weitz
Turner, 2009
472 pp.





Alemania es para el mundo el templo de la razón. País ordenado, riguroso, ponderado, es el espejo de lo que debe ser. La cosa viene de lejos y se extiende hasta hoy. Alemania viene trabajando a favor del esfuerzo, del trabajo bien hecho y de lo que manda la cabeza desde que tiene memoria como país e incluso antes. Bach, Kant, Einstein son las puntas de un iceberg que ha colocado hoy a Alemania en primera línea de Europa. Que la ha convertido en un ejemplo a seguir.

Y guiados por esta estela Angela Merkel gobierna con talento y firmeza como gobiernan los hombres de negro que interpretan los dictados de Alemania y los cuentan una y otra vez a países como Grecia que al calor del Mediterráneo no aprendieron todavía las exigencias del pensamiento ordenado, pegado a la realidad y riguroso.

A los ojos de esta Alemania, que aparece como el cimiento de Europa, Aristóteles ni existió o nunca fue griego. Los fundamentos enteros de nuestra cultura, basados en la razón y arraigados en Grecia, se borraron de la memoria. Como se borraron los camiones cargados de soldados que Alemania mandó para invadir Grecia y el resto de Europa en nombre de una raza superior y de la cultura.

Por eso y porque, en su centenario, recordamos el inicio de la primera guerra mundial en el que también intervino como primer actor Alemania, hay motivos para que nos preguntemos cómo es en realidad este país, poderoso, ejemplar y peligroso al mismo tiempo. Y para que le dediquemos un tiempo a esta Alemania de Weimar que nos describe uno de los mejores historiadores norteamericanos sobre la Europa de entreguerras.

¿De dónde viene Alemania, sin necesidad de remontarnos a los orígenes? ¿Cuál ha sido su caldo de cultivo desde muy a finales del siglo XIX y sobre todo a principios del XX? ¿Cómo se explica el viraje que conduce al predominio de la derecha más violenta y termina en la segunda guerra mundial?

La Alemania de Weimar lleva la mirada, sobre todo, al final de la primera guerra, cuando Alemania se libera del viejo estado prusiano y con la nueva república abre un período apasionante de efervescencia cultural y de pasión vital que coloca a Berlín en lo más avanzado de Europa.

Justamente, uno de los atractivos del libro es que no sólo presta atención a la historia, tal como normalmente se entiende, sino también a la vida cotidiana, a ese Berlín, por ejemplo, lanzado al desenfreno, donde florece el cabaret y asoman las demandas de los homosexuales, donde los anuncios luminosos incitan sin tregua al consumo, donde la electricidad y el agua han llegado a las viviendas e incluso los obreros ilustrados y muchos de los funcionarios ven al alcance de su mano algo parecido a la felicidad.

La Alemania de la República de Weimar es la Alemania del progreso y la locura pero es también una Alemania lastrada por problemas que se mostraron irresolubles. Con la desaparición del imperio prusiano y la llegada de la república las mujeres alcanzan el voto y se desarrollan medidas que anticipan lo que será la seguridad social, pero no es verdad que haya muerto el estado prusiano. Con el enorme peso a cuestas del Tratado de Versalles que hace pagar a la Alemania derrotada los costes de haber iniciado la guerra invadiendo a los países vecinos, el gobierno socialista debe recurrir a los antiguos funcionarios y debe ponerse en manos de los mismos oficiales del ejército que provocaron la gran catástrofe. Debe contener a la izquierda revolucionaria que se mira en el espejo de Moscú y debe contener también a una derecha para quien la democracia es la imposición de los países vencedores y la derrota de la dignidad nacional.

Una Alemania llena de contradicciones se abre a los ojos del lector. Una Alemania que ha descubierto la libertad de opinión, el consumo en masa y ha cambiado sus costumbres pero que al mismo tiempo está arruinada, con la industria en crisis, una inflación estratosférica y con una sociedad hambrienta y sin esperanza. La Alemania de Weimar plantea un escenario que hoy no parece tan ajeno a la realidad como podía haber parecido hace unos años. Plantea una situación endiablada que termina por despertar todos los demonios que condujeron a la segunda guerra mundial. Pero muestra, sobre todo, la evolución de un país que viene de una situación de progreso extraordinario a finales del siglo XIX, junto a una Europa en plena efervescencia, regida todavía por imperios decadentes, y con una sociedad cada vez más fragmentada por las consecuencias de la primera guerra mundial. Una Europa que debe afrontar un futuro que se le escapa de las manos.

La Alemania de Weimar fue el preludio de la Alemania opulenta que conocemos hoy. Con sus claros y sus oscuros, con la mirada puesta en la vida de la calle y en las familias, además de ponerla en la política y la economía, el relato que nos ofrece Eric D. Weitz muestra cómo la historia se abre camino y ayuda a comprender también el presente. Quien tenga curiosidad por entender la Alemania de hoy encontrará en La Alemania de Weimar un excelente aliado.

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