lunes, 22 de enero de 2018

Sakura. Diccionario de la cultura japonesa

Sakura. Diccionario de la cultura japonesa

James Flath, Ana Orenga, Calos Rubio y Hiroto Ueda
Satori, 2016
321 pp.


Sakura es un diccionario para entender Japón, pero no es un diccionario cualquiera. Podría definirse como un diccionario cultural, de explicaciones cortas, de asimilación rápida y pensando más en el lector que en el complejo universo de palabras que compone el mundo japonés.


James Flath, Ana Orenga, Calos Rubio y Hiroto Ueda
Satori, 2016
321 pp.





Para que no haya confusiones, conviene insistir en que se trata de un diccionario. Un diccionario palabra a palabra de la A a la Z.

Dicho así, no parece que tenga demasiado interés hablar de él, ni que vaya a haber demasiados lectores dispuestos a prestarle atención. Lo que ocurre es que hablamos de un diccionario poco convencional que aspira, además, a ser ameno y a atraer a muchos de los que jamás prestaron atención a este género de libros.

Sakura -en japonés ‘flor de cerezo’- nace de la fascinación que Japón ejerce sobre occidente. Una cultura tan alejada de la nacida en Europa, de rasgos tan sutiles y tan opaca al mismo tiempo a los ojos de quienes la desconocen, ha generado una atracción que exige las claves para descifrarla.

Sakura no es un diccionario cualquiera. Se definiría a sí mismo como un diccionario cultural, de construcción ligera, de explicaciones cortas, de asimilación rápida, hecho con espíritu práctico y pensando más en el lector que en el complejo universo de palabras que compone el mundo japonés. Sólo figuran en él 3.400 entradas. Son pocas, porque lo que han buscado los autores son términos representativos de la cultura japonesa. Y esa selección, voluntariamente restringida, lo mismo que las definiciones, han sido consensuadas entre ellos para conseguir la máxima claridad en pocas palabras sobre conceptos no sólo complejos sino extraños o inexistentes en la cultura occidental.

Es justamente esta difícil traducción, esta realidad desconocida o ausente en nuestro mundo lo que obliga en gran parte de la literatura japonesa vertida a las lenguas occidentales a utilizar términos japoneses que no encuentran equivalente en nuestros idiomas. El diccionario del que hablamos aspira pues a situarnos en un mundo ajeno y en apariencia impermeable. Pero en un mundo que, para no desbordar al lector, no va a ser completo porque se circunscribe al Japón en el que este está interesado. De alguna manera al Japón al que se refiere el término de ‘japonismo’ que se puso de moda en la Europa de mediados del XIX. El que nace unido al sentimiento de fascinación al que se aludía más arriba.

El grueso de los términos sobre los que versa el diccionario corresponden a lo que se entiende como Japón tradicional, al Japón más popular y al que más curiosidad despierta entre los  occidentales. Sin duda hay que conceder que se trata de un Japón idealizado, que mira más al pasado que al futuro. Por eso hablamos de un diccionario cultural y no de un diccionario a secas. 

A partir de este ‘Sakura’ sin duda los autores -dos españoles, un inglés y un japonés, formando un equipo diseñado para abarcar un universo conceptual y lingüístico lo más amplio posible- deberán plantearse en algún momento extender su elaborado trabajo a un espacio de tiempo más actual.

Cumplida la misión de guiarnos por los términos del pasado, habrá que pensar en un presente en el que quepan, por poner un ejemplo, los términos de la cultura pop que en Japón se ha desarrollado con señas de identidad muy marcadas y que necesita, lo mismo que necesitaba el Japón de las gheisas, claves adecuadas que nos ayuden a descifrar.