viernes, 24 de febrero de 2017

Al sur del Mar Rojo. Viajes y azares por Yibuti, Somalilandia y Eritrea

Al sur del Mar Rojo

Luis Pancorbo
Almuzara, 2016
186 pp.

'Al sur del Mar Rojo' cuenta un singular viaje por una región de la que nadie habla, trae noticias y reflexiones que al lector le van a interesar y nos acerca tanto al pasado como a la vida actual de una región de la que no sabemos casi nada.




Luis Pancorbo
Almuzara, 2016
186 pp.





Tiene Pancorbo una forma de escribir compleja y que lo define. Desordenada, verbal, como si en lugar de escribir estuviera hablando, improvisando su discurso, saltando de un tema a otro, en un continuo ejercicio de asociación de ideas. Pasa de un tiempo a otro, de un tema al siguiente para regresar en un rato al primero. Se entretiene en una película, lo mismo que en especulaciones históricas, que en el fundamento del capitalismo según Pikertty, o en la diosa Kali.

Y este discurso de guerrilla se ajusta al de su viaje que, para empezar, es cualquier cosa menos convencional. ¿A quién se le ocurre ir a Somalilandia, le preguntan, siendo un país que existe de manera poco convencional y que ni siquiera está reconocido por la ONU?  En definitiva a quién se le ocurre ir al Cuerno de África, el lugar menos recomendable de la tierra.

La pregunta, más que pertinente, es, por supuesto, el atractivo que con más fuerza moverá al lector a hacerse con el libro y a empezar a leer. Lo curioso es que a estas alturas exista en el planeta esa especie de agujero negro que no tiene paralelo en ninguna otra región de ningún continente. Un agujero negro a orillas de una vía marítima de importancia extrema que como si se tratara de un lugar maldito a nadie le interesa pisar. Pancorbo lo hace y lo hace por pura afición. Por quitarse la espina de no haber ido. Por no dejar un lugar en el mapa de África en blanco. Y lo hace solo, con una mochila y una cámara de fotos con la que no siempre se sentirá cómodo.

Porque la realidad es que el viaje no va a ser cómodo ni agradecido en muchas de sus etapas. Somalia, o lo que fue la antigua Somalia, no es bocado fácil ni para un viajero avezado. Eritrea, Yibuti y Somalilandia empiezan por tener climas y paisajes de dureza extrema. Y acaban por ser lugares devastados por guerras más o menos recientes y por conflictos que amenazan su supervivencia. Calor, sequedad, frío incluso en regiones altas, donde no quedan más que algunas cabras en un paisaje absolutamente inhóspito, son las constantes que definen a un amplio territorio que ha quedado al margen de lo demás. Y justamente por eso, por tratarse de un lugar al margen, es por lo que el lector le agradece al autor la ocurrencia de haber elegido estos países y el detalle de contarnos su experiencia.

La primera pregunta que se hace el lector es si emprender el viaje no será meterse en la boca del lobo. Y la respuesta es que puede ser que un poco sí lo sea. No es este un viaje confortable. Ni confortable para el cuerpo ni tampoco para el espíritu, a pesar de que Luis Pancorbo exprima su aventura y alcance a extraer de ella algunos momentos que se acercan a la felicidad. Algunas sensaciones en el desierto, paisajes que parecen de fuera de este mundo, las aguas transparentes del Mar Rojo resultan experiencias extraordinarias. Pero la dureza del lugar pesa a veces como una losa que lo envuelve todo. Se diría que es una región de la tierra con poco espacio para el goce. El inmenso calor y la aridez extrema se unen a una vida que ha quedado amortiguada por esa marginalidad que la mantiene del otro lado de las fronteras del mundo, por unas guerras latentes en muchos casos, como contenidas en una especie de tregua, y por una indolencia a la que contribuye tanto el entorno como esa cultura del kat que suspende la actividad a partir del mediodía cuando llega la hora de mascarlo para que discurra la tarde de manera más plácida de lo que sería vivirla a pelo, con todo el calor y sin mucho a lo que dedicarse.

Pancorbo evita Somalia, aunque hable de ella. Su recorrido empieza por Yibuti, sigue por Somalilandia y acaba en Eritrea. ¿Pero no son un poco lo mismo?, se preguntará el lector. Un poco sí porque componen lo que se dio en llamar la Gran Somalia, pero su composición a base de tribus, lenguas, intereses y fidelidades diversas ha acabado por dispersarlas en lugar de unirlas y por hacer de ellas países distintos. La herencia colonial, la presencia de Italia, de Francia, de Inglaterra... contribuyeron también a ello, lo mismo que la de Etiopía, el vecino gigante -en cuanto a extensión y a población se refiere- sin salida al mar y que no llegó a entenderse con tribus de las tierras ribereñas a pesar de compartir con ellas lenguas, parentesco e historia.

De todo ello nos habla Luis Pancorbo en su libro. En su relato se detiene en cada uno de los países y en sus particularidades y sobre todo en Eritrea, quizás el menos conocido por los lectores y sin embargo el más estable y el que más rasgos en común tiene con Europa. Algo quedó de la intensa presencia de Italia que quiso construir en el país una colonia ejemplar y una cabeza de puente para expandirse por África.

Al sur del Mar Rojo es sin duda un libro novedoso. Habla de un singular viaje por una región de la que nadie habla, trae noticias y reflexiones que al lector le van a interesar y se refiere tanto al pasado como a la vida actual de la que sabemos tan poco. Merece pues la pena la lectura de lo que resulta 'una rareza' con la que el lector podrá empezar a llenar un hueco que hasta ahora había en la literatura para su conocimiento del mundo.