domingo, 17 de agosto de 2008

El delator


Liam O’Flaherty
Libros del Asteroide, 2007
253 pp.





Son tantos los excelentes escritores que ha dado la literatura irlandesa que no es de sorprender que nos encontremos con uno de ellos en un libro de reciente edición.

Se trata de Liam O’Flaherty, un personaje polifacético que probó suerte alistándose al ejercito, que participó en varias guerras, que intentó abrirse camino en Hollywood, que vivió la clandestinidad como fundador del partido comunista de Irlanda y que se convirtió en uno de los grandes novelistas en inglés y gaélico del s.XX.

El delator es una novela negra. No quiero decir con ello que sea una historia de detectives y asesinos. Quiero decir que es oscura, lúgubre y bruta a través de la realidad que refleja. Es verdad que Irlanda tiene una versión alegre en esa imagen verde y soleada que sabe a primavera y a fiesta campestre. Pero lo es también que exhibe, a menudo, la cara desconsolada de la miseria y del frío, de la humedad bajo un cielo de plomo y de la oscuridad de los días desapacibles de invierno.

Por supuesto Liam O’Flaherty ha optado por este último decorado para su novela, cuyo título añade por sí solo una buena dosis de miseria moral a la miseria real de los personajes que andan por sus páginas.

Tipos duros, hambrientos, destruidos por el fracaso se mueven en un argumento de tintes políticos y de bajos fondos donde no hay inocentes. Toda la novela transcurre en un plazo brevísimo de tiempo y, por ello, el ejercicio de descripción del momento, de las caras y de los rasgos físicos, del gesto y del modo de expresión de los personajes ocupa un papel importante y refuerza la visibilidad de las escenas para meter en ellas con toda la fuerza al lector.

El delator no es una novela amable, como no lo debió ser la Irlanda de los años veinte para toda esa legión a la que le tocó vivir el lado mísero de la sociedad. Y no lo es, además, porque no puede uno evitar el estirar la historia y buscarle parecidos premonitorios a la trágica aventura del independentismo del IRA, empedrada también de delaciones, venganzas y muerte.

El delator, que nos llega ahora en traducción española, fue llevada al cine por John Ford y recibió un oscar. La Irlanda en la versión más dura y negra, con ese desasosegante estilo que le gustaba a Conrad, se ofrece al lector para darle ocasión de disfrutar de la literatura. Un disfrute que corre en paralelo a la sofocante sordidez de la historia que nos cuenta.


Mas (y bien interesantes) comentarios en Letras Libres.


No hay comentarios: